viernes, 24 de abril de 2015

Micro-Relato de un unicornio: Especial día del libro.

Hola esnifadores de purpurina hoy es 23 de abril y he pensado en hacer un micro-relato.

Todos los cuentos suelen empezar por "era se una vez" o "en un lugar muy lejano", pero esto que os voy a contar aquí no fue en un lugar muy lejano sino frente a mi casa y no fue hace mucho tiempo sino el mes pasado. 

Vivo en una casa azul rodeada de casas con una tonalidad amarilla, todo el vecindario  nos llamaban "la familia pitufo" y la verdad que no nos importaba, pero mi casa no era la más extraña del vecindario, frente a mi casa había una casa abandonada y eso creíamos hasta hace unas semanas. 
La madrugara del domingo llegue un poco cansado, aun tenia una botella de vodka, en la mano derecha pero estaba entera no me atreví ni ha darle el primer buche. Deje la botella bajo mi buzón. Las calles estaban en silencio, tan solo se oía las  farolas parpadear. Por eso me sobresaltó el grito de una niña. Me giré sobresaltado para descubrir a una niña que reía mientras caminaba sobre las tejas de la casa abandonada. Fue casi instintivo pero corrí hacia la niña un poco alterado. 

- ¡Baja de ahí! - Chillé.

La chica aumentó su risa y se asomó para observarme. al verla iluminada por la tenue luz de la farola. Tenia el pelo dorado y muy despeinado. Tenia un pijama celeste con un estampado de nubecitas. Se sentó en el tejado y puso un libro sobre sus rodillas. 

- ¿Por qué? - Dijo y acto seguido la farola que iluminaba su rostro decidió por fin apagarse. Ahora la oscuridad era mayor, pero aun pude ver su gesto de vacilación. - Sube tú, es divertido. 

Solté una maldición y empecé a escalar la pared para alcanzarla en el techo. Cuando subí el resto de farolas de la calle decidieron apararse todas a la vez y  me quede en una clara oscuridad. Me acerqué a la niña y le volví a pedir que bajara que yo le ayudaría, ella reía. Abrió el libro que tenia en las rodillas e ignoro por completo mi petición. Me senté a su lado y le volví a suplicar que bajara. 
- Va a amanecer. - Dijo señalando al horizonte. - Me estas molestando. 
- Hay lugares mejores para ver el amanecer. - Le aseguré.
- Yo no veo el amanecer. - Dijo dirigiendo a mi sus enormes ojos verdes. - Yo leo en el amanecer.  
- Puedes leer en otros momentos y en otros sitios más seguros. 
- ¿Y quitar así la emoción? - Dijo y agachó la cabeza para comenzar a leer. 
- Eres una niña muy rara.
- Hago esto todos los días, estoy acostumbrada, quizás eres tu el que debería bajar y volver a casa.
- ¿Haces esto todos los días?

Desde el día que la conocí aquella  noche, me subo a mi tejado a leer un rato las madrugadas de cada domingo. Hace tiempo que la niña de pelo dorados y ojos verdes, no sale al amanecer. No fue más que un despiste mio. Yo podría haber evitado todo lo que ha sufrido esa niña, aquel día cuando la conocí. Podría haberme molestado en preocuparme en quien vivía en esa casa. Pero me dediqué a observar como cada madrugada escapaba de su vida y se sentada en el tejado de su casa como una niña con manías extrañas, pero feliz como siempre parecía al saludarme desde su ventana. 


Un día decidí simplemente probar el leer a la luz del amanecer. Abrí la ventana a la vez que la chica, que me saludo con un libro en cuya portada se veía un enorme ojo de búho. Le saludé enseñando mi libro de Las aventuras de Sherlock Holmes y luego escale con el libro en mano hasta mi tejado. No era muy diferente a leer en la cama junto a la ventana sin encender ni una lampara, pero si era más agradable sentirte al borde del precipicio sabiendo que no te vas a caer, estar tan al limite de la realidad mientras tu mente viaja a otra dimensión. 

Fue hace una semana cuando salí el domingo de madrugada y ella no salió, me quedé aquella madrugada en el tejado hasta bien entrada la mañana. Cuando los niños comenzaron a salir de sus casas para camino al hermoso parque que había al final de la calle. Miré con curiosidad la casa de la chica. De allí no salia nada. Pensé en bajar y llamar al timbre para preguntar por ella, pero no fue necesario porque en ese momento llegó la policía y llamó a las puertas de la casa supuestamente abandonada. Me quedé sentado en tejado con el libro abierto sobre mis rodillas, pero con la mirada pendiente en si la puerta se abría o no. Esta se abrió pasado unos minutos y se asomó un señor mayor con bata blanca, tenia unas ojeras enormes y un pelo descuidado y blanco. No podía oír lo que decían hasta que empezaron a alzar la voz y a forcejear. Una mujer muy asustada salió corriendo y se abrazó a uno de los policías y esto si pude oírlo. 
- "Él la mató" - Chilló la mujer. 
Me incorporé de inmediato y baje con cuidado del tejado. ¿Por qué razón un hombre iba a matar una niña que vivía bajo su techo? Cerré la ventana, pero aun se oían los grillos y sollozos de aquella pobre mujer. Cuando veía a la niña leyendo en el tejado, siempre me imagine que en su casa haría lo mismo, leía sentada frente a una estantería en una habitación repleta de libros. Quizás no me equivocaba, pero ahora sentía que no debía haber dado por sentado que  la vida en aquella casa era un sueño hecho realidad. 

Veinte años que vivo en este vecindario nadie me había dicho que en aquella casa vivía una familia y nunca vi entrar, ni salir a nadie. Todo me comenzaba a asustar un poco y desee lo más cobarde que puede pensar un chico de veinte años: olvidar aquella chica y evitar pensar que pudo haberla salvado. Me odiaré siempre por ser tan cobarde. Deje el libro sobre mi cama y baje a la cocina. Mis padres me dedicaron los buenos días de siempre mientras yo nerviosamente habría el frigorífico para comer algo. 

La policía comunicó a todo el vecindario de que Samanta Jones había sido asesinada por su padre el 23 de abril, pero nadie del vecindario conocían a esa familia. Samanta una chica de once años, con la manía extraña de leer en su tejado a la hora justa del amanecer, fue ni más ni menos que una niña que aprendió a leer sin necesidad de ir a la escuela, con una madre que hacia lo posible para que esta tuviera una educación decente y con un padre que les prohibía poner un pie fuera de casa. 

Después de todo eso, mis ahorros fueron implicados en un centro para personas maltratadas. El nombre de esta fundación es "Samanta Jones". Esta chica me atormentó en sueños durante años. Soñaba con volver al pasado y haberme preocupado por lo que ocurría en el interior de aquella casa. Como no puedo volver al paso y evitar que ocurriera todo lo que ocurrió decidí regalarle a Samanta la inmortalidad de las palabras. Escribí un libro, que se acaba de publicar hace unos días titulado: "Leyendo en mi tejado". Cuya protagonista, con su pelo despeinado y dorado, leía en el tejado de su casa cada amanecer.

Espero que os haya gustado y que os haya parecido interesante. Obviamente nada de lo ocurrido en este relato es cierto (gracias a dios). Espero de verdad que os haya como mínimo parecido interesante y me despido con una...
¡DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!

8 comentarios:

  1. ¡Muy interesante tu relato! Me ha ayudado a reflexionar sobre ciertas cosas y estoy segura que a muchos también.
    He llegado a tu blog a través de la asociación Bloggers y ya te sigo. Si puedes, pasa por él mío: Ellashandicho.blogspot.com
    ¡Feliz día del libro!

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    1. Me encanta que te haya gustado. Estaba un poco preocupada porque no sabia como desarrollar el final y quizás me podría haber quedado mejor. ^-^
      Muchas gracias por leerme y voy directa a "Ellashandicho.blogspot.com" para leerte yo... así que..
      Nos leemos.

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  2. Feliz dia del libro, y a todos los jorges, como yo, (pensar que me he mosqueado porque me sentia ignorado, mientras ella estaba escribiendo esta pedazo de historia me hace sentir asquerosamenre mal, siento haberme puesto asi luuu no veia mas que yo en mi mente siento haber sido tan egoista, te quiero)
    Seguid con buen ritmo chicos y chicas. Un saludo

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    1. Felicidades chico desconocido que se llama Jorge

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  3. oh a sido tan tan... (puuuf) sin palabras agg quiero sacar palabras pero no las encuentro me ha encantado, me encanta

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  4. holi, vengo a decir que participo en el sorteo navideño, en el cual hay que comentar en una entrada que nos guste, y se que no hay que decir el porque, pero el porque me gusta esta entrada, es porque cada vez que la leo, acabo con las llagrimas saltadas, y casi llorando, con escalofrío, y es como uasgsadhdsajhdauhu.

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    1. Hola! Me alegra mucho que te guste este relato. :3 Muchas gracias por comentar y por participar en nuestro sorteo,tu numero de participación es el 14. Un beso.

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