
Hola, hola esnifadores de purpurina!
Lamento haber tardado tanto en dar señales de vida, he incumplido dos de mis entradas programadas. No hice el book tag del martes ni ayer publiqué Cookie y Cake. Pero entended que comparto historia, con una universitaria y la vida universitaria no es tan fácil. Además ella no es la única autora de Cookie y Cake que esta ocupada, la otra soy yo.
Últimamente he tenido altibajos emocionales como he dejado caer en alguna entrada del pasado, he estado más triste que contenta en estos últimos meses. Los motivos son ligeramente desconocidos, aunque una puede hacerse una pequeña idea. Digamos que ser universitario no es fácil, pero ser casi universitaria tampoco fácil. Tienes el riesgo de quedarte a las puertas, como me pasó el curso pasado, por eso sigo siendo casi universitaria. Ahora es cuando teóricamente tienes que darlo todo, pero prácticamente no das nada, te comes las uñas más que lees el temario, en mi caso, me tiro del pelo más veces de las que asisto a clase, que asisto poco. Me siento fuera de lugar en las clases lo que hace que me mire los vellos del brazo continuamente y los obligue a despegarse de mi piel. Intento concentrarme en las clases, intento hacer ejercicios de matemáticas por mi cuenta en clase, para dejar de hacerme daño innecesariamente, pero es la única asignatura en la cual puedo entretenerme.
En este trimestre me he sentido sola, incluso cuando estaba acompañada, me he llegado a mirar al espejo y desear ser cualquier otra persona, pero he tomado una pequeña decisión. Yo soy una persona muy especial, (y no lo digo en el sentido bueno), soy una persona un poco tonta y gilipollas, me limito a dar consejos, a dar ánimos a muchas personas que en verdad luego, no conozco de nada, pero no soy capaz de seguir ninguno de mis propios consejos. Hasta hoy. Creo que ya es hora de atender a mis propias palabras, a aceptar mis propias creencias y aprender a quererme un poco más.
Y en eso he estado ocupada estas ultimas semanas, en quererme. En hacer lo que me gusta, en hacer lo que le viene bien a mi persona. He leído, he avanzado en mis muchas historias atascadas, he dibujado y he disfrutado de mis amigos.

Aunque sé que mañana por la mañana tendré que levantarme y enfrentarme al instituto, a las clases, a los pellizcos, estoy contenta. Echo de menos a mis compañeros, a Xiomara, a Christian, a Ángel, a Paula y a Sandra, sobre todo a Sandra, no es porque a ella la quiera más que al resto, sino porque ella sabía controlar mis pellizcos y mis tirones de pelo. Cuando se daba cuenta, sabía hacerme parar a entretenerme y a dejar tiempo a que me vuelva a tocar alguna postillita del brazo. Más que compañeros de clases, son esos amigos, esos amigos que no se olvidan, esos amigos que perdurarán pase el tiempo que pase. En lugar de estos compañeros tan entrañables, tengo a una compañera, que tampoco es que me apoye mucho. Es cierto que ella no sabe mi historia, pero observándola me he dado cuenta de lo inflexible que es su mente, de la poca empatia que desprende. Esta chica se ríe, se ríe por todo, por las enfermedades que no tienen gracia, por las muertes trágicas... Muchas veces nos han contado algo verdaderamente trágico en clase y ella ha respondido con carcajadas limpias y sin vergüenza, aunque a simple vista parece una chica tímida. Sin embargo, aunque no he podido sentirme a gusto con su compañía, ya que se ríe de mis malos hábitos, no puedo evitar sentir ternura por esta muchacha.¿Por qué? ¿Por qué si no te da los deberes cuando se lo pides con educación? ¿Por qué si encima de todo eso, no te dice cuando son los exámenes?
Pues porque me recuerda a una buena amiga, a una buena amiga que se mudo y que aunque hace poco retomamos la posibilidad de hablarnos, hemos cambiado tanto que no logramos tener una conversación más larga que un "Hola, que tal?". Esta chica, me recuerda tanto a aquella amiga del pasado, que no puedo ni siquiera mirarla con desprecio.

Me estoy enrollando, esto no es una entrada quejándome de la vida. tan solo quería contar que he tomado una decisión y he decidido ser feliz. Suspenda o apruebe, con buena o mala compañía, con la aprobación o el rechazo de mi amigos y familiares. Quiero ser feliz y eso implica que tengo que dedicar mi tiempo a escribir chorradas que no van a publicarse nunca, lo haré. Si eso implica que tengo que contar los céntimos para hacer un viaje, lo haré. Si eso implica que tengo que pasar más tiempo frente a los libros de texto para terminar de una vez el maldito bachillerato, que así sea. Aunque ahora mismo rehusaría de todo aquello que me haga feliz, porque las muelas no me duelan, por ir al dentista y que me arregle la sonrisa. Que este cepillo de diente no puede luchar por mi adicción al café y al regaliz.

Mientras tanto sobrellevaré mi dolor de muelas, sobrellevaré mis malos hábitos, sobrellevaré la vida, hasta poder a volver a quererme tal como soy, con pelo en los brazos, con pelos en las pierna, con pelos en la cabeza, sin uñas, con la piel hipersensible, con los dientes delicados y con los labios continuamente quemados. (Aunque ya me compré un cacao para ese problema). Espero que mis malos hábitos cada vez vayan a menos y que surjan manías agradables para mi y para los demás.
PD: Me he puesto a dieta, una dieta que me ha "hecho" mi amiga Quesa, de quien ya os he hablado en numerosas ocasiones y la dieta completamente personalizaba me esta yendo genial, en cuatro semanas he logrado perder 7 kilos, aunque dicen, que los primeros kilos se pierden rápido, pero una no puede evitar sentirse orgullosa de esa grasa perdida.
Cuento todo esto para excusar mi ausencia, ya que me he limitado a reflexionar e mi casa, en la intimidad sobre mi inestabilidad emocional y tan ocupada estuve pensando tan egoistamente en mi que no saque tiempo para escribir en el blog y despedirme, como lo voy hacer ahora, con una...
¡DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!