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sábado, 7 de noviembre de 2015

Ven y engordame: Capitulo 14



Capitulo 14.


Las horas en mi casa pasaban muy lento, el libro comenzaba aburrirme. Pensé en Cookie (para variar) no la veía desde que durmió en mi casa aquel viernes. Habíamos quedado para comer hoy (¿o habíamos quedado hoy para comer?), pero aun no eran ni las 10 y media de la mañana. Suicidio. Pensando en ella encendí la tele y puse los videoclips de QUEXO, su grupo favorito, solo para sentirla un poco más cerca mientras esperaba a que saliera del instituto. ¡Oh por dios! ¡Me he convertido en el Cake más empalagoso del sistema solar!

Me senté frente al libro de mates, hace mucho que abandoné el bachillerato, pero las matemáticas seguían formando parte de mi vida diaria. Sí el año que viene quería sacar nota, no debía abandonarlas, pero el entusiasmo no me duró lo suficiente, pues al hacer un par de sistemas de ecuaciones, me levanté y fui directa a mi cama para dejarme caer bocabajo. Creo que me dormí porque me llevé demasiado tiempo mirando a la oscuridad.

Normalmente, no lo noto, pero esta vez lo note. Sentí vibrar algo en mi trasero. Palpe mi culo sin levantar cabeza hasta que encontré el móvil. Me incorporé y leí un mensaje de Cookie: "Ya he salido" Me puse de pie sobre la cama (debido al entusiasmo)y nerviosa escribí: "aaaah grn a casa que me aburto" lo envié,luego lo releí. Gran error, ya estaba enviado. Me senté en la cama otra vez y escribí "Perdona no me acostumbro al teclado". Estaba en linea, seguramente me estaba leyendo. Esperé ansiosa su respuesta. QUEXO seguía sonando de fondo. Al fin me contesto: "Quiero dormir un rato antes de ir a tu casa a desaburtarte" Me reí a tal sugerencia (desaburtarme) Cookie era tan original. Me apresuré a escribir: "Nooo que me aburro d3madado ven a vasa yaaaaaa" (Añadí un emoticono llorón) Salí corriendo por el pasillo y fui a mi brillante tele. Le dí volumen a la música. Iba a mandarle una nota de audio, pero me respondió: " Vale, ya voy para tu vasa". Sonreí y le conteste "Mira que tenia preparado para tí" lo envié y di inicio al audio. Cuando terminó la canción solté y lo deje cargar. No tardo mucho pues la canción estaba finalizando cuando llegué a la habitación. Me senté en el sofá pero antes de acurrucarme de la manta a esperar... Cookie llamó a la puerta. Sé que era Cookie porque ... ¿Quien iba a ser si no?  Abrí y salí a recibirla al portal, le dí un gran abrazo y demás cosas que hacen las novias, porque eramos novias. Entonces Cookie se apartó y me miró:
- ¿Has escuchado eso? - Negué con la cabeza. - ¿Tienes las llaves? - Volví a negar con la cabeza. - Pues creo que la puerta se ha cerrado.

Sin decir nada me apresuré a entrar en el portal y mirar mi puerta, estaba cerrada. Me acerqué a ella y empuje, estaba cerrada a cal y canto. Me llevé las manos a la cara.  Miré a Cookie, entre preocupada por la situación y a punto de la risa.
- ¿Y ahora que hacemos? - Dijo Cookie.
- .... ¿Damos un paseo? - Cookie asintió.

Muerta de vergüenza por lo ocurrido,  el silencio incómodos de meses atrás invadió de nuevo. Recorrimos varias calles de Pino Montaito hasta que decidimos  entrar en el supermecado. Entramos decididas a simplemente dar una vuelta por dentro, pues yo había salido  sin dinero. Al pasar por los estantes de los dulces Cookie agarró mi mano, me sorprendió pero intente simular normalidad en todo aquello. Cookie se interpuso en mi camino sin soltarme de la mano y me miró.
- ¿Que íbamos a comer?
- Habia pizza en la nevera y la verdad no pensaba mucho currarme el almuerzo Cookie. - Dije sin mirar sus ojos, me estaba muriendo de vergüenza, por mi culpa nos íbamos a quedar sin comer.
- Podemos comprar algo y apañarnos un picnik. - Dijo sonriendo y dirigiendose al estante. Cogió  un par paquete de galletas, de estas que tienen pepitas de chocolate.
- ¿No es eso muy dulce para un almuerzo? - Dije sonriente.
- ¿Por que no puede ser un almuerzo dulce? - Asentí, sonriente y no porque me hiciera gracia la situación precisamente. Estaba sin blanca.
- No tengo dinero... tendremos que esperar a que mis padres vuelvan de casa de mi abuela. - Dije y me encogí de hombros.
- Vale, Cake no tiene dinero, pero Cookie sí. - Dijo cogiendo definitivamente el paquete de galleta y la bolsa de croissant. - Veamos que bebidas hay en el menú. - Dijo y avanzó decidida al pasillo de las bebidas.

Media hora después ya estábamos en el parque más cercano. Estaba junto a una iglesia y para mi sorpresa, mucha personas entraban y salia continuamente. Cookie se paró en seco y señaló un pequeña colina. Me tendió la bolsa con la comida y se quito los zapatos, comenzó a correr hacia la colina y finalmente se dejo caer sobre la hierba. Yo iba tras ella con pasos ligeros. Me senté junto a ella y pensé en lo idiota que me sentía....1º La invito a almorzar a mi casa, 2º me quedo encerrada fuera de cosa y 3º Cookie me invita a comer galletas y croissant acompañado de un delicioso batido de chocolate en el parque de atrás del supermercado junto a una iglesia.

Aun era un poco temprano para comer aunque se tratasen de galletas. Cookie me propuso un juego para pasar el rato, puso en su móvil el cronometro y me dijo:
- Tienes que decir una palabra por cada letra del abecedario en 1 minuto. - Me reí.
- Cookie, no ... me sé tantas palabras.
- Con todo lo que lees lo dudo. - Dijo peinándonos cómoda.

Pasamos jugando a ese juego un par de horas, hasta que el hambre pudo con nosotras y acabamos comiendo todos y cada uno de los dulces, ambas con demasiada ansia. Tras la comida nos quedamos en parque, jugando haciendo el gamba y jugando a juegos demasiado infantiles para los diecisiete años que teníamos.
No eran más de las tres y media cuando el parque comenzaba a ponerse oscuros. Numerosas nubes ocultaron el sol de la tarde y comenzaron a  dejar caer las chispeantes gotas de una futura tormenta. Las nubes interrumpieron nuestro juego. Mire Cookie, esta lluvia era agradable, pero no lo sería en cuestión de minutos. La miré como si a ella fuera a la única que se le pudiera ocurrir un plan para no coger un resfriado y así fue, porque a mi nunca se me habría ocurrido correr hacia la iglesia.

 ¿Como fue para Cookie? -> Ven y estruchame.


N/A:

Hola, hola esnifadores de purpurina. Traigo el capitulo que os prometí, como sabéis (porque ya os comente) la autora de Ven y estruchame se ha ido a estudiar a otra ciudad y pocas veces son las oportunidades que tenemos para quedar y seguir creando el mundo de Cookie&Cake.  Espero que tengáis paciencia, ya que el capitulo de la semana que viene es un tanto hipotético, no sabemos si conseguiremos tenerlo a tiempo desde la distancia.  Ruego paciencia.

PD: Recuerdo que "QUEXO" era el grupo de Kpop coreano "EXO" y que en la versión de Cookie podréis encontrar una palabra nueva para el mundo comestible de Cookie y Cake. Espero traeros pronto nuevos capítulos y  me despido con una...
¡DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!

jueves, 10 de septiembre de 2015

Ven y engordame: Capitulo 13

Untitled

Capitulo 13
No quise apartarme, pero tuve la necesidad de respirar, aunque en ese momento quería hacer todo menos aquello. Me aparté lentamente y no me atreví a mirarla a los ojos. Me toqué nerviosa los dedos de los pies, mientras esperaba una reacción positiva o negativa de ella, lo que quería era una reacción. Al fin Cookie reaccionó y se acercó ami, obligándome a mirarla.
- ¿Esto significa que tenemos algo? - Preguntó Cookie, su voz parecía nerviosa. No sabia que responderle, pues era obvio que estaba muerta de vergüenza. Entonces en mi mente oscura, se encendió una bombilla.
- Tengo una idea. - Dije "moviendo la boca" dato estúpido. Cogí dos cuaderno de la estantería y saque dos bolis de un estuche que encontré en la misma estantería, Le tendí un cuaderno y boli a Cookie. Ella me miró extrañada, era obvio, pues lo que tenia sentido ahora mismo en mi cabeza, tenia muy poco sentido fuera de ella. - Vamos a responder cada una a esa pregunta, tal como lo queremos, luego contemos hasta tres y enseñamos nuestras respuestas. ¿Te parece bien? - Espere una respuesta, pero se limito a coger el boli y prepararse para escribir. - Si las respuestas no coinciden nos olvidamos de este momento.

Me llevé el boli a la boca para pensar una respuesta original y escribí. "Por supuesto". La miré.
- ¿3? - Cookie me miró y asintió. - 2, 1. - Y le dí la vuelta a mi cuaderno, para que pudiera ver mi respuesta. Ella enseñó en el suyo. La miré a los ojos sin leer el cartel, la verdad es que tenia miedo de leer un "No" muy rotundo en el cuaderno. Baje la mirada poco a poco, desde sus ojos ha su nariz, luego a su boca (la cual había besado igual de inesperadamente que le cogí la mano aquel día) Seguí bajando la mirada hasta llegar a su cuello, no me había fijado en que tenia un collar de el Ying y el Yang, suspiré y me animé al fin al leer el cartel: Sí. Vale, creo que se me ha olvidad como se respiraba, así que deje el cuaderno en el suelo y me abalancé sobre ella para responderle con un pequeño y ligero beso en los labios.

- ¿Y ahora qué? - Pregunto Cookie cuando mis labios se separaron de los suyos.
- ¿Vemos Yaoi? - Propuse sin pensarlo dos veces, no es que quisiera que la cosa se calentara, pero "ya tu sabe". Le dediqué una sonrisa picara y ella asintió.
- Piña romántica. - Propuso  junto con otra sonrisa picara.
- ¿lo dudabas? - Dije poniéndome en pie y tendiéndole la mano para ayudarla a incorporarse. Como buena tachi que debo ser. Ella cogió mi mano, y yo hice lo que debía. Levantarla. Solté su mano, me arrepentí, pero no me atreví a tomársela de nuevo. Me dirigí a la salita y me senté frente al ordenador, puse "Piña romantica" en el buscador de Porcoco. Puse el capitulo 1, porque no sabia por cual iba Cookie y temía que su respuesta fuera capítulos más avanzado que los míos si le preguntaba.

Comenzamos a ver el anime y permanecimos en silencio. Entonces mi televisor, el viejo y gordo televisor que adornaba mi salita hizo un ruido raro, raro para los visitantes de mi humilde hogar, yo estaba acostumbrada. Seguí admirando la belleza de Mitaki  y no me di cuenta de que Cookie no estaba pendiente de los subtitulo, como supuse que no sabia japones, la miré con miedo de ver síntomas de aburrimiento. Cookie miraba mi televisor, como si no hubiera nada más extraño en toda la habitación, miré la tele y me propuse hacerle la broma que siempre hago.
- Sí, bueno, es que mi televisor funciona con ratones. - Dije mirando mi gorda tele. - Ya sabes una ruleta, los ratones dan vueltas en ella y hacen energía y tal y cual...
Tras decir eso, volví a poner toda mi atención a Mitaki, que en esos precisos momentos estaba siendo violado por Unagi. Volví a sentir que Cookie no miraba la pantalla del ordenador, así que volví a mirarla, para comprobar que seguía mirando mi televisor con una cara aun más extrañada. Miré mi televisor, para intentar ver la cosa rara y entonces caí en mi broma...no sabia si era por eso pero me atreví a decir:
- Cookie...esto, lo de los ratones...era broma. - La miré esperando una reacción cuerda.
- Ah... sí, claro...ya lo sabia. - Mintió. Levanté una ceja, para indicarle que me había dado cuenta de su trola y así darla margen para que arreglara su mentirijilla. - Podría haber sido real, hoy día los ratones son muy inteligentes.
- Animalito. - Dije abalanzándome sobre ella para abrazarla y acariciarle la cabeza.

Tras ese percance terminamos de ver Piña Romantica, vimos la primera temporada entera. Cookie y yo nos habíamos acomodado en el sofá. Cookie estaba tan quieta que hacia horas que pensaba que estaba dormida, por eso, aunque me estaba meando locamente, no me moví. La cabeza de Cookie estaba sobre mi hombro y todo mi cuerpo servia de apoyo para ella, si me movía seguramente podría despertarse. Mi brazo la rodeaba por lo tanto me era físicamente imposible mirar si estaba dormida o despierta. Después de terminar el ultimo capitulo decidí dejar el ending puesto, por el miedo a moverme, pero Cookie se incorporó y se desperezó.
- Voy al baño. - Me dijo saliendo de la salita en dirección al lugar donde yo llevaba tiempo queriendo ir. Asentí aunque ya no podía verme, no podía creérmelo.
Me incorporé saliendo de mi "Shock" y me puse a dar vueltas en el pasillo, pues el pipi parecía querer salir de inmediato. Cuando Cookie salió del baño corrí el trayecto que me faltaba para llegar a la puerta, que no era mucho y me encerré una vez dentro.
- ¡VOY A HACER PIS! - Chille mientras hacia pis. Escuché la risa Cookie, parecía pasárselo bien, pero no sé por qué. Bueno, ya me lo contara.  Aprovechando que estaba en el baño, me puse el pijama que guardaba bajo el lavabo (llamado en otros lugares lavamanos), que tiene mucho más sentido que lavabo, porque... es obvio ¿no? Tu en el lavabo, lavas tus manos, ¿Que es un bo? Y porque se lava, en mi mente esta reflexión tiene mucho sentido. Me doy cuenta de que Cookie me ha pegado esa obsesión de analizar las palabras. Salí, con la graciosa idea de preguntarle por la palabra lavabo, pero ella se me adelanto.
- ¡Caaaake! - Dijo mientras me abrazaba. - ¿Existe la palabra impasable?
La pregunta me pilló de sorpresa, yo seguía pensando en el lavamanos, así que tarde en responderle que:
- No...creo. - Pasable, impasable, no se puede pasar, pero es impasable, pero no esta bien dicho así. - No lo sé. - Afirmé después. - No lo pone en mi diccionario cerebral.
- ¿Y cual es el dichoso antónimo de pasable? - Dijo deshaciendo el abrazo, para cruzarse de brazos.
- Cri cri. - dije simulando grillos. - Pero apuesto a que tu no sabes por qué llaman Lavabo a los lavamanos.
- Lavabo viene del latín. - La miré sorprendida, no me esperaba que supiera la respuesta ni que me la diera tan deprisa. - Significa literalmente "Lavaré". Soy de letras, sé latín.
- Bueno...- Dije sin salir de mi asombro. - Yo soy de ciencias... y no me sé la tabla periódica. - Dije entristecida.
- Ha sido casualidad, seguro que me preguntas otra y no me la sé. - Me dijo a la defensiva.
- No tengo tantas dudas. Mire al techo y luego volví a mirarla a ella. - Sabionda. - Dije y le di un beso. - Vamos a dormir.

¿Como fue para Cookie? -> Ven y estruchame.

N/A

Hola, hola esnifadores de purpruina, se que hace mucho tiempo que no escribimos Cookie&Cake pero ha sido por motivos de verdad, no de mentiras, 1º se nos estropearon los ordenadores. 2º Tuve que estudiar mucho y 3º Suspendí lo que me llevo a papeleo.
No sé si escribiremos tan seguido como acostumbramos (Tiempo para risas) porque quizás mi Cha/Cookie se me marcha a Málaga, una ciudad mu lejana a mi casa y aunque vuelva los fines de semana, tendremos mejores cosas que hacer que escribir Cookie&Cake, no me malinterpretéis me encanta escribir Cookie&Cake, pero la vida esta fuera de la pantalla del PC y solo la veré supongamos que 2 días a la semana como máximo. Así pues os digo que "Piña romantica" es Junjou Romantica y "Porcoco" es Pordede. Que en verdad no sé si Junjou Romantica esta en pordede, yo desde luego la veo en JKanime. Y eso era todo, así que me despido con una...
¡DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!

martes, 23 de junio de 2015

Ven y engórdame: Capitulo 12


Capitulo 12

Terminamos de cenar y nos quedamos mirando los platos vacíos en silencio, no sabia como después de tanto tiempo hablando.  seguíamos teniendo estos silencios tan incómodos. Recordé entonces que había prometido llevarla a una biblioteca. Así que la miré, tenia la cabeza gacha hacia su plato vacío.
- ¿Vamos a mi biblioteca?
Ella me miró y asintió. Nos levantamos a la vez, a veces nuestra cincronisación asustaba. Me adelanté a ella y la llevé a mi "no" cuarto que compartía con Dulce Amargo. Encendí la luz para iluminar un cuarto cuyas paredes con estampado de leopardo eran ocultadas por dos altas estanterías y las cortinas desacorde con las paredes tenia un estampado de cebra amarilla fosforita. Luego, había un poster de Panini Martín junto a mi cama con un edredón de ovejitas moradas, muy adorable, en comparación con el resto del dormitorio.
- ¡Que... - comenzó a decir Cookie. - ...horror!
- No es mía la decoración. - Dije adentrándome en el cuarto y acercándome a mi estantería.
- Entiendo...
- Lucho por la independencia. - Dije sentándome en el suelo e invitándola a que ella hiciera lo mismo. Cuando estuvimos sentada las dos, me giré hacia la estantería dando la espalda a la salida del infernal cuarto CHONI y le señale mis libros con ambas manos. - Mi familia.
- Me cae mal...han decorado tu cuarto.
- ¡No! - Chillé. - ¡Mi otra familia!
- Me estas presentando a tu familia ¿Eso significa que tenemos algo?
Me sorprendió que me preguntara algo así tan a ala ligera, yo deseaba que tuviéramos algo, pero no lo teníamos ¿O sí? Ahora me ha entrado la duda.
- Tú me has presentado a tu madre. - Dije para hacer que fuera ella quien respondiera a esa pregunta. - ¿Eso significa que tenemos algo?
- Touché. - Dije sin responder a mi pregunta.
- ¿Respondes? - Ella se puso colorada desde la punta de los dedos del pie hasta la coronilla. Eso me agradó porque podría significar que sí que teníamos algo.
- No sé. - Respondió sin mirarme, hacia tiempo que no me miraba y deseaba que lo hiciera.
- ¿No lo sabes? - Dije sin dejar de esperar que su mirada se encontrase con la mía.
- No lo pone. - Me sorprendí cuando me miró a los ojos y creo que esta vez fui yo quien se sonrojo hasta la coronilla.
- ¿Quieres tener algo? - Me atreví a preguntar, aguantando la mirada en dirección a sus bonitos ojos marrones.

Su rostro seguía sonrojado, pero no contestaba a mi pregunta. El silencio incomodo no resultaba tan incomodo como de costumbre. Hacia unos segundos que me había dejado de mirar a los ojos, yo seguía mirando su mirada pero su mirada miraba otra parte de mi cara, pensé a que podría estar mirando. Mi redondita nariz, mis pequitas de chocolate , mi pequeña barbilla, mis ... ¿mis labios? ¿Miraba mis labios? Entonces deje de mirar sus ojos y le miré los labios. Los tenia finos y rosados, ¿Los tendrías yo también rosado? ¿Estaría mirando eso? Miré de reojos al espejo y contemple que los tenia rosados, pero de un tono más oscuro. ¿Era obvio no? No podía tenerlo de otro color así que no miraba eso. Me acerqué un poco más a Cookie con la única intención de descubrir en que pensaba esa hermosa chica que tenia delante, me acerqué un poco más como si eso hiciera que nuestras mentes se conectaran o algo similar, pero no. Entonces me descubrí tan cerca de ella que podía ver los poros de la piel que cubría sus mejillas.
- Estoy tan cerca de ti que puedo ver los poros de tu piel. - Dije sin separarme un centímetro.
- Se llaman puntos negros. - Dijo de golpe, yo no pude evitar una sonrisa y me lancé. Sí, me lancé. Rocé mis labios con las suyos y luego la besé.

El contacto era extraño, no sé como me atreví a hacerlo ya que era mi primer beso y la única practica que había tenido anteriormente había sido con mi codo. Sentí como una especie de cosquilleo que iba desde mi cerebro hasta la punta de los dedos de mis pies, sintiéndolo con más fuerza en el estomago. Era como los nervios del día antes de un examen, o la sensación que tenias al caer al vacío en la caída libre, pero más agradable. Era mucho más agradable que todo eso.

¿Como fue para Cookie? -> Ven y estruchame.

viernes, 24 de abril de 2015

Ven y engórdame: Capitulo 11.


Capitulo 11
Cookie se las apañaba muy bien en la cocina. Mientras que yo había puesto todo por medio para preparar un cuenco de ramen ella se había preparado el suyo sin ensucia ni su propio cuenco. La observé retirar los fideos de la olla a su bol sin derramar ni una gotita, con la boca abierta, menos mal que no se dio cuenta... que vergüenza.

Coloqué los cuencos en una bandeja de madera que encontré detrás del microonda y pedí a Cookie, con toda la educación que en realidad no tengo que cogiera un par de vasos y trajera algo beber. Caminamos muy juntitas por mi largo y estrecho pasillo hasta la salita. Coloqué los cuencos sobre la mesa, como es obvio y no sentamos una frente a la otra, acompañada de nuestro silencio incomodo. Abrí la botella de coca~cola y serví en los dos vasos que Cookie había traído. Mi mirada iba del mi plato al suyo, no sabia que decir. Nuestro silencio incomodo fue interrumpido por la dulce voz de Cookie.
- ¿Con qué comemos? - Miré la bandeja. MIERDA.
- No se, no lo pone. - Dije mientras me ponía en pie y corría en dirección de vuelta a la cocina. Abrí el cajón de los cubiertos y me vi golpeada por  una duda: tenedor o palillos, Me deje llevar por mi instinto japones y cogí los palillos con estampado de Doraemon, Corrí al encuentro de Cookie a la que encontré cogiendo  un fideo con los dedos, bueno un intento se quemó y lo soltó de inmediato aspirando fuertemente. No pude mas que reírme, y mucho. Deje los palillos sobre la mesa, dos junto a ella y dos junto a mi bol.
Me senté y cogí los palillos, me los coloqué en la mano derecha y cogí unos cuantos fideos que fueron directos a mi boca. Miré de reojos a Cookie mientras me alimentaba de delicioso ramen, pero ella no comía, así que paré.
- ¿Algún problema? - Dije un poco preocupada. ¿Y si no le gustaba mi casa y por ello no iba a volver a entrar nunca más en ella? ¿Y si yo no le gustaba? ¿Y si le caigo mal?
- No, ninguna. Solo...que no he comido nunca con palillos.- Y Cake la vuelve a cagar. Respiré hondo y solté mis palillos y me acerqué a ella, llevándome conmigo mi silla. Cogí su mano derecha y  le coloqué los palillos como antes los había colocado en mi mano.
- No te muevas. - Le dije  una vez había terminado de colocar sus palillos en su mano. Cogí los míos y me los coloqué de la misma manera. Los alcé, muy alto y comencé a darle pellizcos al aire. - Ahora tú. - le ordené sin dejar de repetir el movimiento. Cookie se concentró en su mano como si pensara hacerlo mover con la mente y empezó a darle pellizquitos al aire con dificultad, se le resbalaban y se ayudaba de la otra mano para volverlos a colocar. Sonreí. - Genial. Nivel dos.
Me levanté y me dirigí hacia el escritorio del ordenador, cogí una goma de borrar casi gastada y la puse frente a Cookie, me volví a sentar a su lado y cogí la goma con los palillos y lo levante y lo solté.
Me miró durante un par de minutos y luego se concentro en la goma, se colocó los palillos con cuidado en su mano y  cogió la goma, la se paro poco a poco, pero cayo.
- No me sale.
Negué con la cabeza y me volví a levantar. Me puse tras ella, me incline mientras me quitaba una gomilla que tenia en la muñeca lo enredé entre sus dedos formando un infinito y le coloqué los palillos.
- Lo vi en Internet, en un tutorial.- Cookie  me miraba, pero yo hacia como la que no me sentía observada...aunque si, me sentía vigilada y debía encontrarme bastante roja. 
- ¿Y ahora qué? -Preguntó sin dejar de mirarme. Miré a sus ojos que muy abiertos esperaban una respuesta. 
- Coge la goma, la gomilla te permitirá manejar lo mejor. - Lo intentó,  pero yo no me moví, me quede detrás de ella. 
Cogió la goma de borrar y lo alzo a una altura razonable.  Sonreí.  - Ahora ya puedes comer.
- ¿Me puedo quedar con la gomilla? - Quitó la mirada de la goma y sin mirar la dejo caer sobre la mesa. Me miró y se encontró con la mi mirada muy cerca. - Gracias. 
- De nada. - Me dispuse a incorporarme pero me vi sorprendida por un beso en la barbilla. Mis latidos comenzaron acelerarse como si de repente hubiera pisado el acelerador de un coche que iba super lento. La miré y pensé que ella me había dado muchos besos y que yo nunca había sido capaz de ofrecerle ninguna muestra de cariño así.  Note mis mejillas arder, y aunque no me sentía capaz, cerré los ojos y me incliné hacia ella y le di un beso. Abrí los ojos sin despejar mis labios se su monosidad de nariz. Me separé de ella y me reí. Vi como la sangre de Cookie se acumulaban en su mejilla y reía muy nerviosa. No sabia si la había cagado, pero no me arrepiento de haberlo hecho.
Intento recordar en que momento comencé a sentirme así por esta total desconocida, pero ahora solo podía decirme a mi misma que no era una desconocida. Era Cookie, la chica que sin comerlo ni beberlo me había robado el corazón, por tanto ya no podía tratarse de una desconocida.

¿Como fue para Cookie? -> Ven y estruchame.

PD: No olvides que estamos en Wattpad. ^-^

No sé cuando volveremos a escribir, porque no se si es lo mejor o lo peor de Cookie&Cake que nunca se sabe cuando van a poder tener tiempo para reunirse para escribir. ^-^ Un beso a todos y esperamos que os este gustando. :3

lunes, 9 de marzo de 2015

Ven y engordame: Capitulo 10


Capitulo 10
Me desperté cerca del mediodía, un viernes. Debería estar en clase, pero las ganas de dormir me pudieron. Miré mi techo durante varios segundo, contados mentalmente. Luego tendí mi brazo en busca del teléfono móvil, luego recordé que no tenia el móvil en esta habitación y me giré para seguir durmiendo, pero no lo conseguí y me levante para hablar con Cookie. Arrastre mi pesado cuerpo hasta el sofá y me deje caer, luego cogí mi móvil de la mesa y tecleé el nombre de Cookie en búsqueda de Whatsapp. ¿Adivináis? No me salia nada, porque no tenia su numero.
"Mierda" - Pensé. Ha pasado una semana y no me he dignado ni ha llamarla, ni siquiera me acorde de que ella fuera una persona real y no una cosa de mi mente. Entonces barajé varias opciones acerca de la posibilidad lejana que tenia de poder pasar un día más con ella, ya que no volveré al instituto por sencillas razones. Llevo toda la semana ocupada en anular mi matrícula que 1)no fue nada fácil porque 2)mis profesores no creen que sea conveniente para mi ego no estar haciendo nada todo un año. Madre mía, mi mente se ha comido a Ron Green.
 Borré el nombre de Cookie que había escrito en vano y escribí el de Piru. Le envié un mensaje que recibió en seguida y leyó en cuestión de segundos. Putos tics azules. Le contesté a su cordial pregunta "¿Que tal?" y pregunte por ella por cortesía. Cuando nos hubimos quedado sin tema de conversación le solté todo lo que quería decirle desde que escribí el "Hola" que originó todo lo dicho. Dudé en preguntarle así secamente, pero lo hice y no me pasó nada, sobreviví. Le pedí el numero de Cookie. Así, a pelo y sin protección. Ella me lo dio, así a pelo también y yo se la agradecí y no volví hablar con ella ese día.
Contemplé el número de Cookie como si de Panini Martín se tratase. La agregué a mis contactos y contemplé su nombre conjuntado con su numero. Tras un suspiró abrí su chat y puse"Hola", pero no lo envié, lo borré, bloqueé el móvil y me fui a comer.
Me llevé toda la tarde mirando el móvil como una enganchada, pensando en como abrir una conversación que impactara, algo que le hiciera pensar: "Hostia, Cake es la caña" o "Creo que me estoy enamorando" Me reí de mi triste y desesperado pensamiento.
- Cake. - Me llamó mi madre desde el pasillo. - Nos vamos a dormir a casa de la Abuela, coge tus cosas.
- ¡No! - Chillé saliendo a toda prisa de la salita. - ¡Me niego!
- ¿Te vas a quedar sola en casa Cake? ¿Con el miedo que te da?
- No. - Dije en voz baja. - Me niego a las dos cosas.
Mi padre salió del baño interponiéndose entre mi madre y yo, cada una en un extremo del pasillo.
- Que llame a una amiga, que se queden las dos juntas. - Dijo mi padre mientras buscaba las llaves de la casa y me las lanzaba.-. No las pierdas.
- Esa idea me mola. - Dije atrapando las llaves al vuelo. - ¿Por qué habéis decidido ir a dormir a casa de la abuela?
- Dulce Amargo a quedado con unas amigas del pueblo esta noche para ir a dormir, habrá que llevarla.
- Vale, llamaré a una amiga. - Dije sonriente. La oportunidad esta aquí.
- Nada de chicos. - dijo mi madre mirándome de reojos desde la otra punta del pasillo.
- No te preocupes mamá. - Dije riéndome mentalmente. - Nada de chicos.

Tenia la propuesta perfecta para que la primera conversación fuera inolvidable.




Corrí a la habitación para ponerme algo de ropa. Obviamente no iba a salir en pijama y mucho menos si iba a conocer a la madre de la persona a la que ahora mismo estoy intentando conquistar.
Me puse un pantalón vaquero oscuro una camiseta de imitación de Sakura en negra y gris (Soy una otaku pobre...) y me abrigué con una chaqueta de cuadros.
Me abroche los botines a toda prisa y salí de casa. A asegurándome antes de cerrar la puerta que tenia las llaves en el bolsillo, comencé a cantar de alegría. Cantaba que "Que bonita la vida" de Panini Martín. Todo el trayecto hasta la puerta del supermercado. Donde 1) había unas ofertas de chocolates que eran bastante aceptables y 2) nunca me había fijado que arriba había viviendas. Rodeé la manzana hasta encontrar el bloque de Cookie y pulsé su porterillo. Me apoye en la puerta, pero no dure mucho en esa posición porque abrieron enseguida.
Entre cruce un enorme patio hasta llegar a otro porterillo volví a pulsar y la puerta se volvió abrir. Pulse el botón del ascensor pero cuando se abrieron me lo pensé mejor y comencé a hacer lo que nunca habría hecho antes, subir a la escalera. Cuando terminé de subir descubrí una puerta abierta al final del pasillo, me dirigí allí.
Me paré frente a la puerta abierta, no quise hacer ruido isa que me apoye en la pared y esperé a que Cookie saliera en mi busca. Tardó unos minutos en dar señales de vida.
- Cake. - Escuche la voz de Cookie a lo lejos. - ¿Estas ahí?
- Sí. - dije separándome de  la pared.
- Pasa al salón. - Obedecí, entre y me encontré con otra puerta en la que podía observar una mesa de comedor grande rodeada de sillas. Entré y me encontré con una mujer más o menos de mi misma estatura, que se acercó a mi casi corriendo.
- Hola. - Dijo luego me dio dos besos, uno en cada mejilla. - Tu debes de ser Cake.
- Sí, debo serlo. - Dije tímidamente. Ella comenzó a reír muy efusivamente.
Cookie entro en la habitación y me dio un beso en la mejilla, yo le dí otro instantáneamente.
- Esta es mi madre, Cake. - Dijo colgándose una mochila al hombro. - ¿Te parece bien si nos marchamos ya?
- Espera que la conozca un rato.
- Mamá, hay prisa. - Insistió Cookie, aunque en el fondo no había ninguna prisa.
- ¿Quieres un zumo? - Me preguntó la madre de Cookie.
- No, hay prisa. - Mentí.
- ¿A donde vais?
- A mi casa. - Dije. - Mi madre también quiere conocer a Cookie antes de dejarme a solas con ellas. - Volví a mentir.
- ¿De verdad? - Preguntó Cookie. Asentí y la madre de Cookie nos dejo marchar.

No hablamos de camino a mi casa, yo hice el recorrido y ella me seguía, muy de cerca. Frente a la puerta de mi casa, saque las lleves y abrí la puerta. Cuando abrí la puerta de mi casa, casa, no la del bloque, la de mi casa le hice un gesto a Cookie para que entrara primero.
- Las damas primero. - Dije.
- ¿Tu no eres una dama?
- Bueno... Las neko primero. - Me corregí.
- No se si debo sentirme ofendida por eso. - Dijo dedicándome una enrome sonrisa.
- No lo hagas. - Y entró en mi casa.
En mi casa. Cookie en mi casa. Ahora mismo es como si tuviera un unicornio en la cabeza que me grita "Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii", aunque ese maldito unicornio hizo que me distrajera de mi tarea que era ser una buena anfitriona.
- ¡Cake! - Chilló Cookie. - ¿Bajas de la Luna o qué?
- Perdón. - Me disculpé mientras cerraba la puerta tras haber entrado. Yo. - ¿Que decías?
- ¿Y tu madre?
- No esta.
- ... pero quería conocerme.
- Mentí. - Dije encendiendo la luz de la cocina. - Parecías tener ganas de salir de tu casa así que mentí.
- Wuo. - Dijo siguiéndome a la cocina. - De verdad me lo creí.
- La cosa es que se lo creyera tu madre. - Dije y ella asintió. - ¿Te gustaría cenar Ramen o prefieres pizza?
- Ambas cosas tentadoras. - Cogió una servilleta y mu mirada recorrió toda la cocina. - ¿Un boli?
- Gracias a dios siempre tengo  uno encima.- dije sacando uno del bolso que llevaba colgado. Se lo di.
Comenzó a escribir en la servilleta luego partió los papeles en seis trozos.
- En tres pone pizza y en los otros tres ramen. - Dijo mientras comenzaba a doblarlos y redoblarlos. ¿Tienes un cuenco? - Me  giré abrí un armario y saqué un cuenco. Se lo tendí y metió todos los papeles doblados en el cuenco. Luego me lo quitó y me lo tendió. - ¿Una mano inocente?
- No creas que yo soy muy inocente. - Dije arrebatandole el cuenco y acercándome a ella. Solo nos separaba el cuenco. Estábamos muy cerca y me comencé a poner nerviosa, pero aun así las palabras salieron sola de mi boca. - ¿Una mano inocente?
- ¿Quien te dice que yo soy inocente?
- Te hice creer que mi madre quería conocerte. - Dicho eso, metió la mano en el cuencó y desdobló uno de los trozos.
- Ramen. - Leyó.

¿Como fue para Cookie? --> Ven y estruchame.


N/A

Perdona por 1) el retraso y 2) la imagen, se que no es fiel a la imagen de Cake, pero es la única cosa medianamente aceptable que Chari me ha encontrado. Pero a partir de ahora no habrá ningún problema por que los fans de Cookie&Cake dibujarais la escena para cada tema que Cha y yo digamos y si esa semana no habéis tenido tiempo para dibujar, Cookie y yo lo haremos. Un besaso esnifadores mio.  Y me despido con una...
DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!!!

domingo, 22 de febrero de 2015

Ven y engordame: Capitulo 9.




Capítulo 9.
Helado nos miró con la boca abierta, claro que no se encontró nada, tan solo un unitato. Entonces Piru abrió la puerta del pasillo y sus hermanas salieron de ahí dando patadas a los globos. No sabía que sus hermanas también estaban en el pasillo y después salió la madre de Piru con una tarta súper bonita de dos pisos en las que había diecinueve velas. Me sorprendí hasta yo de ver la tarta. Era de vainilla pero tenía adornos de chocolate. Todo el mundo soltamos un sonoro “ooooh” similares a los extraterrestres de Toy Story. Entonces yo añadí mentalmente “El gaaaaanchooooooo”, Me reí yo sola. Flan se acercó a Helado y la acercó hacia él plantándole un beso. Helado se puso colorada, pero cerró los ojos y se dejó besar. Todas aplaudían, menos yo, que miraba como Cookie aplaudía. La madre de Piru, puso la tarta sobre la mesa apartando al unitato y encendió con la vela encendida que hacía de cuerno del unitato, todas las diecinueve velas. Flan se apartó de los labios de Helado para que esta soplara y luego la abrazó por la espalda y le dio un beso en la cabeza. “Que tiernos” pensé. 
Entonces Piru sacó de debajo de la mesa un regalo pequeño, se lo tendió a Helado y esta lo abrió como poseída de la emoción. Era un videojuego, BeasDance 2014. Mcflurry empezó a chillar de la emoción y a pedir que lo probáramos ahora un poco histérica. Las hermanas y la madre de Piru, se despidieron y se volvieron al pasillo, supongo que cada una a sus respectivo dormitorios. Me despedí de ellas con la mano. Luego mire a Cookie, o habíamos traído nada para ella. "Da igual" me dije, "tu disimula" y esperé a que ella pudiera captar ese pensamiento mio. Helado y Mcflurry se lanzaron a la consola Wii para probar el juego y allí pasaron las horas. Yo me senté con Flan y con Cookie, que empezaron a hablar de Albaricokemon, yo solo  miraba a Cookie.
-       Bueno. – Dijo Flan al cabo de un rato. – Creo que voy a echar un baile con Hela. – Dijo y me guiñó un ojo. Le di un codazo, sé que no le dolió, pero se fue exagerando un poco.
El silencio incomodo nos volvió a amenazar. Me quedé mirando las manos de Cookie, las manos que antes había cogido sin permiso  y me había puesto a… ¿A hacer qué? ¿Qué mierda estaba haciendo yo con su mano? Esa última pregunta, soltada así del tirón en mi mente, sonaba muy mal, no, sonaba fatal.
-       Para estar en diciembre, hace calor ¿verdad? – Mierda ¿Qué estoy diciendo? Si no tengo calor, pero tampoco tengo frio…bueno ya está dicho, solo espero que no se lo tome en el mal sentido.
-       Eso es porque tienen puesta la calefacción, cuando salgamos seguro que hace frio. – Asentí tranquilamente, no se lo tomo mal, genial.
-       Sí, claro. – La miré a los ojos y le dediqué una tímida sonrisa. – Tienes razón, de todos modos hoy no hacía mucho frio. ¿Verdad?
-       ¿Me estás hablando del tiempo?
-       ¿Estas citando a Ahiru Swan?
-       No, más bien a Spinach Meyer. – Nos reímos.
Piru se acercó a nosotras y se sentó junto a Cookie.
-       La cena ¿para cuándo?
-       Vamos a ello. – Dijo Cookie poniéndose en pie, yo la seguí.
Fuimos hacia la cocina y allí nos quedamos un buen rato mirando la vitroceramica. Comenzamos andar a la vez hacia allí. Piru había colocado los artilugios necesarios a un lado y la comida al otro. Miré a Cookie.
-       ¿Empezamos?  - Dijo encogiéndose de hombros. Asentí.
Cogí una sartén y le eche un poco de aceite, puse el fuego a una potencia de 6 y puse la sartén encima, luego puse la hamburguesa. Cookie cogió la freidora y hecho un puñado de patatas, luego encendió la freidora mientras se reía. Supuse que se le había olvidado hacerlo antes. Estuvimos cocinando en silencio durante un buen rato, precisamente hasta que tuve que darle la vuelta a la hamburguesa. Esta se me resistía. Comencé a murmurar maldiciones y Cookie empezó a reírse. Dejo sus patatas y se acercó a mí. Muy pegada a mí me quito la espátula e hizo girar ella la hamburguesa, yo me quede embobada viendo como lo hacía. Se la apañaba bien en la cocina.
-       ¿Te encargas de las patatas? – Me propuso.
-       Oh. – Dije, me había quedado mirando cómo se las apañaba con la Hamburguesa y me había quedado un poco embobada.  Me acerqué a la freidora y cambie las patatas hechas, por otras aun congeladas.
Cuando estuvieron hechas todas las patatas y  todas las hamburguesas, solo quedaba una cosa. EL PAN DE GAMBA. Nunca antes había hecho pan de gamba, pero la caja traía instrucciones. Cogí la caja y comencé a leer las instrucciones no sin antes darla el contenido a Cookie.
-       Tenemos que calentar el aceite. – Dije leyendo la instrucción número 1.
-       El aceite ya está caliente, Cake. – “Cierto” pensé.
-       Cierto. – Repetí en voz alta.
-       ¿Y ahora qué?
-       Échalo. – Le ordene.
-       ¿Todo? – Asentí.
-       Si… ¿no? – Dije girándome para mirarla.  Cookie volcó la bolsa de pan de gamba en la freidora, dejando caer círculos casi transparente a un aceite calentito. Cuando lo hubo echado entero cerró la freidora y me miró.
-       ¿Cuánto tenemos que esperar? – Me giré para que la luz de la bombilla diera de pleno en la caja y leí de nuevo las instrucciones. Sentí como Cookie se pegaba a mi espalda y se asomaba por mi hombro para leer la caja.
-       No lo pone. – Dije un poco preocupada.
Escuché un crujido procedente de la freidora, Cookie y yo nos giramos casi a la vez y nos acercamos a esta.
-       Wuo, Wuo. – Dijimos al unísono. Destapé la freidora para comprobar lo había pasado.
-       ¿Y cómo sacamos esto de aquí? – Preguntó Cookie.
-       Dios, dios. – Dije aunque no tenía mucho sentido esa palabra en una boca atea. - Apágalo, apágalo. – Dije al ver como el pan de gamba había crecido tanto que había colapsar la freidora.
-       ¿Y ahora qué? – Miré de nuevo las instrucciones.
-       No lo sé. – Dije siguiendo la lectura. – No lo pone.
Cogimos una cuchara, para escarbar en el pan de gamba y lo solo lo hicimos polvo, literalmente. Cookie cogió un cuchillo  y repitió el proceso, pero tampoco salió. Entonces cogí la espátula de la hamburguesa y lo clave en entre dos pan de gambas. Doblé como si de una cucharada de yogurt se tratase y conseguí sacar unos cuantos un poco destrozado y los coloqué en un cuenco que Piru había preparado junto a la freidora.  Repetí el proceso hasta que todo el pan de gamba estuvo fuera. Entonces al verlo todo junto en un cuenco más amplió me di cuenta que estaba mal hecho, ya que había puntas que aun parecían plástico y otras que habían perdido el color blanco para adoptar un color un poco más amarillento. “Mierda” pensé.
Me apoyé en la encimera preocupada por la fiesta, se había ido al garete por culpa de nuestra poca experiencia haciendo pan de gamba. Lo siento mucho por Helado. Cookie se acercó a mí y apoyó su cabeza en mi hombro.
-       ¿Y ahora qué? – Volvió a preguntar. Eché un ojo a la caja de pan de gamba y sonreí.
-       No lo sé. – Dije sonriendo. – No lo pone.
-       Deberían poner en la caja una advertencia: Si esto sale mal compre otra caja.
Nos empezamos a reír a carcajada limpia. Mis pies comenzaron a resbalarse hasta que quede un poco por debajo de Cookie como ella estaba apoyada en mi hombro, dejó caer la cabeza por mi cambio de estatura y reímos de nuevo. La miré y era extraño verla desde abajo.
-       Desde aquí abajo se te ve muy guapa. – Dije sonriente.
-       ¿Eso quiere decir que desde arriba no lo soy? – Preguntó sonriendo también.
-       No, simplemente que desde abajo estas especialmente guapa.


-       Entiendo.


¿Como fue para Cookie? -> Ven y estruchame. 

sábado, 17 de enero de 2015

Ven y engórdame: Capítulo 8.





Capitulo 8.
-       ¿Por qué? – Me preguntó un poco confundida.
-       Kyuuri. – Dije solamente. Ella asintió con la cabeza, pero creo que no lo entendía.
-       ¿Te cae mal?
-       No. – Dije porque era la verdad, no me caía mal, era mi amigo, pero era insoportable y no sé porque creo que es insoportable. No me entiendo ni yo ahora mismo.
-       ¿Entonces? – Dijo aún más confundida.
-       Esa es la casa de Piru. – Dije señalando el portal y con la única intención de cambiar de tema. – Porterillo 3º A.
Llamé la porterillo y nos abrieron en seguida, parecía que estaban tras el telefonillo esperando a que llamáramos. Me acerqué al ascensor casi por instinto, pero antes de pulsar el botón recordé que Cookie tenía claustrofobia y fui directa a las escaleras. Subíamos muy cerca la una de la otra y comencé a ponerme un poco nerviosa. Tropecé un par de veces con mis propios pies y ocultaba esos traspiés con una inocente carcajada, ella me seguía. Llegué al tercer piso un poco asfixiada, por la falta de costumbre. Piru nos espera en la puerta sonriente.
-       Llegáis tarde. – Nos saludó. – Os toca la cocina.
-       Sí, es que Kyuuri se ha parado a molestar. – Dije tomando un poco de aire al terminar la frase.
-       Bueno, no valen las escusas os encargáis de la cena.
-       Sí, mama. – Dijo Cookie entrando por la puerta, como Pedro por la suya. Yo la seguí, pero Piru me cogió del brazo para impedírmelo.
-       ¿Cómo es que llegáis juntas? – Dijo un poco sorprendida.
-       La magia del destino. – Dije con una sonrisa pícara, ella me dedicó la misma y me soltó el brazo.
-       Me tienes que contar cosas, eeh, pillina. – Negué con la cabeza.
Entré en el pasillo y miré hacia la cocina. Saludé con la mano a Flan, que parecía ocupado ocultando algo. Entré en la concina y pase por el lado de Cookie.
-       ¿Te has ido ya? – Dijo Cookie, tenía las manos puestas sobre los ojos.
-       No. – Dijo Flan. – Cake puede verlo.
-       ¿El qué? - Cookie me dio un codazo y me indicó que me tapara los ojos con las manos, repitiendo la acción. Lo hice y me pegué un poco más a ella. Desprendía mucho calorcito. Sonreí, pero nadie pudo verlo porque mis brazos lo ocultaban.
-       Ya. – Escuché la voz lejana de Flan y aparte las manos de mi cara. Cookie no se movió. Entonces me puse frente a ella y le puse mis manos sobre la suyas para apartárselas y poder ver sus ojos de color marrones. Me miró confundida.
-       Ya. – le repetí en un susurro. Se había puesto un poco colorada, para quitar tensión le dediqué una sonrisa. - ¿No le has escuchado?
-       ¿El qué?
-       Flan. – Dije señalando la puerta de la cocina.
Salimos de la cocina una de tras de otra. Fuimos al salón donde debería estar todo preparado, pero no había nada. Me quede un poco en shock, ¿Qué habían estado haciendo? Entonces me fije en el centro de la mesa, había una patata con una vela clavada en el extremo. Parecía como una especie de…
-       Un Unitato. – Dije en voz alta, pero sonó con eco. Cookie me miró con los ojos muy abiertos y empezó a reírse, yo no entendí nada pero también me reí. Luego comprendí, entre risa y risa, que no me había sonado con eco, sino que lo había dicho a la vez que Cookie.
-       Que sincronización. – Dijo Piru junto a nosotras. – Casi da miedo.
-       Ya te digo. – Dijo Flan sentándose de golpe en el sofá. – Pues a esperar a que Mcflurry traiga a Helado.
-       ¿Qué habéis estado haciendo? – Dije mirando todo el salón, no había nada de decoración.
-       Este todo en el pasillo. - Me aclaró Piru. – Cuando ella entre queremos que se encuentre con la triste patata.

El timbre sonó y nos quedamos los cuatro mirando la patata un segundo. Volvió a sonar el timbre y Piru fue a abrir, Flan sacó un mechero y encendió la vela. Cookie y yo nos quedamos petrificadas en el sitio. Solo cuando Piru volvió y dijo que estaban en el ascensor, Cookie se movió hacia el sofá y se sentó en el brazo. Yo la seguí, como un perrito sigue a su ama y me senté a su lado. No tardaron en subir, pero esos minutos dieron para mucho, pensé en cómo sería mi vida ahora si no hubiera conocido a Cookie, aunque en cierto modo no sabía su nombre hasta hoy. Habría dicho que no a la propuesta de “fiesta” sorpresa de Helado, porque no estoy acostumbrada a estar con tanta gente a la vez, y solo seremos seis. Tampoco habría aceptado quedar tantas veces con mis amigas ajenas al barrio y si lo hubiera hecho seria poco a poco y no todos a la vez, aunque me gustó todo aquello. Lo que quiero decir que si no hubiera estado rallada por el no nombre de la chica de chocolate no me habría quedado aquel día hasta tan tarde, como para encontrarme con ella en el autobús, ni habría ido hoy almorzar fuera… todo esto ha pasado porque no sabía su nombre. Entonces volví al presente y me di cuenta que estaba jugando con los dedos de su mano. Con los dedos de Cookie. Sentí como mis mejillas se encendían y cambiaban de color. Alcé la vista y primero me encontré con la cara de idiota de Flan, que me miraba con los ojos muy abiertos, luego encontré la misma expresión en los ojos de Cookie. Solté su mano, como si así, todo se fuera a olvidar, pero no dejaron de mirarme. Bajé la vista de nuevo. Se escuchó el timbre de la puerta, y Piru volvió abrir la puerta. Helado y McFlurry ya habían llegado. Entraron en el salón y Cookie se puso en pie. Yo hice lo mismo e intenté disimular que todo era normal. Cuando Helado entro todos gritaron “Feliz cumpleaños”, yo incluida, aunque creo que no puse mucho entusiasmo. ¿Qué hacía yo tocándole la mano a…? Frustración. 


¿Que opinaba Cookie? --> Ven y estruchame.

viernes, 2 de enero de 2015

Ven y engórdame: Capitulo 7



Capitulo 7
Miraba por la ventana un poco nerviosa. Yo no. Ella. Cookie, porque al fin sabia su nombre. No dejaba de mirarla y sonreír como un niño con juguete nuevo o con una galleta. Una Cookie. Solo espero que no se note mis pegajosos ojos sobre ella. De pronto me encontré con su mirada. 
-       ¿Por qué me miras tanto? - Mierda, se ha dado cuenta. ¿Qué le digo? 
-       mmmmm... Porque eres guapa. - Se quedó en silencio. Entonces me di cuenta de lo que había dicho y me apresure a arreglarlo. - Me gusta mirar a las personas guapas. - Sí le estoy citando. - y hace tiempo decidí no privarme de los sencillos placeres de la vida. 
-       Augustus Waters. - Sí, le he citado. Es el amo en arreglar situaciones de este tipo. 
-       Más bien, Ron Green. - Me sonrió. La tengo en el bote. Este nombrado autor es un conquistador nato. De repente vi la casa de Piru, miré hacia el letrero. El autobús no va a parar, nadie había pulsado  el botón e iba a pasar de largo.  Miré a Cookie, parecía no haberse dado cuenta. Vi la parada pasar atreves de la ventana. – Nos hemos pasado la parada. – Dije pulsando el botón para bajarnos en la siguiente. Me parecía que lo había dicho de manera muy seca, pero ahora podría dar un paseo con ella y quien sabe después…
-       Nos bajamos en la siguiente entonces.
Mire mi dedo sobre el botón y luego la volví a mirar.
-       Si bueno, había pensado eso.  – Asintió (con la cabeza) Silencio incómodo.
No volvimos hablar hasta que las puertas del autobús se abrieron exclusivamente para nosotras. Dimos cuatro o cinco pasos aun con el silencio incomodo en nuestras cabezas. Seguramente en su cabeza habrá grillos grillando. Sonreí y ella me miró con otra sonrisa.
-       ¿Por qué sonríes?
-       ¿Tenías grillos en tu cabeza? – La miré muy segura de mis palabras. – Porque han saltado a la mía.
Me miró con los ojos abiertos de par en par, como cuando al ciudadano del Animal Crossing  le pica una abeja. Me reí, creo que he acertado.
-       ¿Cómo has sabido lo que había dentro de mi cabeza?
-       Ya te lo he dicho. – Dije muy sonriente. – Han saltado a mi cabeza.
Empezó a reírse ella también y pasamos buen parte del camino riendo y sin decir nada. Era difícil no reírse estando con ella, parecía tan inocente. La parada en la que nos habíamos bajado estaba bastante lejos de la anterior, donde deberíamos habernos bajado, pero ya podía calcular los pasos que nos faltaban. Cincuenta pasos para la esquina y treinta pasos para la anterior parada, luego vente para la casa de Piru y ha llegado usted a su destino. Comencé a contar. Un paso, Dos paso, tres pasos, cuatro pasos, cinco pasos…Dejo de mirar mis pies y miro los de Cookie. Una mierda. La empujo. Seis pasos, siete pasos.
-       ¿Qué haces? – Gritó un poco enfadada.
-       Una cacota. – Dije señalando el suelo.  Ella miró hacia abajo y se puso muy colorada.
-       Arigatou. – Dijo sin despegar sus ojos marrones de la cacota.
Me quede en silencio, buscando en mi cabeza la palabra de nada en cualquier otro idioma, pero no, en mi cabeza no había nada.
-       No hay de qué. – Dije mirando al frente, como una supera héroe, me sentía así. He salvado a una princesita de aplastar una cacota.
-       ¿Falta mucho?
-       ¿No sabes donde vive Piru? – Le ataqué con otra pregunta sin responder a la suya.
-       Mentiría si dijera que sí.
-       ¿Contabas conmigo entonces desde el principio?
-       Pensaba llamar… - Se quedó callada un rato. – cuando llegara al barrio.
-       En ese caso, es una suerte que me hayas encontrado. – Dije ignorando por completo su respuesta.
-       Pues sí. – Dijo sonriente. – Me has salvado de una cacota y encima me indicas el camino. – Sonreí orgullosa. Me ama.
-       Quedan… - me quede pensando. – Aproximadamente 40 pasos, contando lo que nos queda para la parada.  – Dije señalando la parada que ya estaba a la vuelta de la esquina y podía verse un poquito. 
-       Lo tienes todo calculado.  – Volví a sonreír satisfecha.
Entonces una mano me sorprendió por el hombro y me asusté un poco. Deje escapar un grito. Me giré y comprobé que era Kyuuri. Tenía más barba que la última vez que le vi en el instituto y parecía un vagabundo.  Vestía un largo abrigo verde y una bufanda. No le reconocí de inmediato porque no era su estilo.
-       Kyu.  – Dije con un poco de duda. - ¿Qué mierda te ha pasado?
-       Estoy tristón. – Dijo tocándose la barba.
-       Ya veo, ¿estás de incognito o que te pasa? – Dije tocándole el abrigo tan impropio de él.
-       Bueno, sí. – Dijo mirando más allá de nosotras. – Es largo de explicar. – Volvió a centrar su mirada en mí y luego en Cookie. - ¿Y esta chica es…?
-       Cookie. – Contesté muy rápidamente y muy orgullosa de saber su nombre. – Es nueva en el Dulce de Leche.
-       Vaya. – Dijo tendiéndole una  mano. – Te acompaño en el sentimiento, no te había visto por allí. 
-       Como ha dicho Cake, soy nuevo. –  Cookie le aceptó la mano y no tardaron en separarse. -  ¿y tú eres?
-       Kyuuri. – Dijo guardando su mano en el bolsillo del abrigo y mirando “seductoramente” a Cookie. – Es un nombre muy gay, pero no lo soy.
-       Bueno. – le interrumpí. – Eso es discutible, hasta cierto punto: obvio.
-       ¿Qué insinúas? – Dijo mirándome un poco enfadado.
-       Ya te he dicho lo que pienso sobre tu orientación sexual. – Miré de reojo a Cookie, estaba sonriente.
-       Bueno, me da igual. – Dijo volviendo a mirar a Cookie. -  Estoy para lo que tú quieras señorita.
-       ¿Desde cuando eres tan educado?  - Pregunté un poco confundida.
-       Solo soy educado con las bellas jóvenes.
-       Aaah, gracias por la parte que me toca. – Dije cruzándome de hombros.
-       No te pongas Celosilla, Cak, sabes que te quiero. - Alcé una ceja. – pero no es lo mismo.
-       Ya… - Agarré la mano de Cookie y me di la vuelta. – Adiós, Kyu.
-       ¿A dónde vais?
-       No te importa. – Dije alzando la voz un poco molesta.
¿Qué me pasaba? No entendía nada. Siempre he sido muy seca con él, pero hoy he sido el doble. Éramos buenos amigos aunque respetábamos las distancias. Kyuuri no solía tener esas vestimentas, era un poco más elegante y el color azul nunca faltaba en sus conjuntos. No me di cuenta que tenía el ceño fruncido hasta que me vi reflejada en una ventana.
-       ¿Qué mierda acaba de pasar? – Escuché que preguntó Cookie, la miré y entonces recordé que la tenía agarrada de la mano y la solté. Me puse roja como una cereza, por cambiar un poco la expresión.
-       Nada, que debiste pisar la mierda. 


¿Como fue para Cookie? -> Ven y estruchame.


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N/A
Bueno, esta nota va dirigida a la cita de Augustus Waters, todos los famosos que metemos en la historia tienen moldeados sus nombres para que sean comida, pero Waters significa agua y agua entra en mi pirámide de alimentos, así que su nombre ya esta moldeado. Gracias John Green por escribir un personaje ya listo para ser introducido en Ven y engórdame.

martes, 23 de diciembre de 2014

Ven y engórdame: Capitulo 6

  

Capitulo 6



Me baje del autobús. No sé por qué accedí acudir a la kdd, por la mañana. Me moría de sueño, había pasado toda la noche leyendo. Como un zombie recibí millones de abrazos y di muchos besos en muchas mejillas. De repente Chicle, una de las más jóvenes del grupo, me abrazo y me invadió ese maravilloso olor a fresa. Me espabile un poco y le acaricie su pelo rizado y rosado por las puntas.
- Feliz navidad. Cake. - Me dijo sin dejar de abrazarme. Eché un vistazo al resto del grupo, ya todos habían vueltos a  sus respectivas conversaciones.
- Feliz Navidad. Chicle. - Dije correspondiendo a su entusiasmo. Sonreí.
Siento una mano en la espalda y me giro un poco sobresaltada, deshaciendo el abrazo que me unía a Chicle. Ristretto estaba detrás de mí con una sonrisa de oreja a oreja y reluciente con un gorrito de navidad y una pajarita roja enrome.
- Feliz navidad. - Me dijo extendiéndome los brazos.
- Feliz navidad. - Dije enterrando mi cara en su jersey de lana. Era muy suave.
Pettit se acercó a darme otro abrazo, ya que ella fue una de las primeras que me lo había dado. Se acercó a mi oído y me susurró: “Hoy Ristretto esta con sus experimentos, yo que tú me apartaba de él” Luego se marchó dando saltitos con Ayu. Su amiga-gemela. Eran idénticas. Tan solo su color de pelo y su… no, solo su color de pelo nos permitía diferenciarlas. Miré como se marchaba dando esos saltitos por la calle frente al centro comercial de Plaza de Almendra. Ristretto y Chicle iban junto a mí, hablando de técnicas de seducción o eso entendí porque mi mente seguía en la cama. Tenía la mirada fija en mis botas que movían las hojas secas del suelo. Sentí un codazo en el brazo, pero lo ignore, tenía sueño. ¿Por qué accedí a venir? Cuando llegué al barrio no podré ir a casa a dormir, tendré que ir a casa de Piruleta, donde le estaban preparando un fiesta sorpresa a Helado de Vainilla. Suspiré. No iba aguantar ni un segundo en la fiesta con este sueño. Volví a sentir el codazo.
-  ¿Quieres ver un experimento? – Miré a Ristretto, le respondí con una sonrisa y un asentimiento de cabeza. – Chori Pan. Ven. – Dijo llamando a uno de nuestros amigos. Se le acercó a la oreja y le susurró algo. Luego se miraron y asintieron. – Atenta Cake.
-  Chicas mirad. – Gritó Chori Pan dirigiéndose a Pettit, a Ayu y a Piña. Piña era otra de las chicas del grupo. No respondieron. Chicle se puso a mi lado y me abrazó el brazo. Observaba atenta, igual que yo. – Pettit suit. Piña. Ayu. – Las chicasse giraron desconcertadas. Y entonces Ristretto puso una pierna sensualmente sobre el costado de Chori Pan y le abrazo muy cariñosamente.
Las tres chicas se agarraron de las manos y se dejaron la voz en un chillido, pero no sonó mal. Yo abrí los ojos como platos y Chicle se había apartado de mi murmurando “Pero que mierda”. Chori Pan respondió cariñosamente a los abrazos de Ristretto y las chicas volvieron a chillar y confieso que se me escapó uno a mí también. Se separaron mientras se reían y todo volvió a la normalidad. Las chicas se giraron y siguieron hablando. Ristretto se acercó a nosotras y Chori Pan al resto de los chicos.
- Y esta es la fiebre Yaoi. – Dijo una vez frente a nosotras.
-  Me encanta. – Le respondió Chicle.
-  Contigo no me hablo, que no crees en mis técnicas de seducción.
-  No. – Dijo Chicle poniendo sus brazos en garra. – No creo que puedas conquistar a una chica solo con un beso en la frente.
- Ya veremos. Chicle. – Nos dio la espalda y se fue con los chicos. – Ya veremos. – Repitió antes de que su voz se perdiera en vacío de la calle.
Chicle y yo adelantamos el paso para reunirnos con las chicas. Hablaban de QUEXO, un grupo coreano. Me gustaba el grupo, suenan muy bien, pero si estando despierta me era difícil diferenciar a los doce miembros, dormida como estaba ahora era imposible. Así que de dediqué a observar como las hojas crujían a cada paso que daba. Chicle se unió a la conversación. No estoy rindiendo nada en el día de hoy.
~O~
Estábamos llegando al Nabo de Hércules cuando Pettit se paró en seco.
- ¿Qué estamos haciendo aquí? – Dijo entre risas.
Se habían entretenido tanto que habían caminado sin saber a dónde dirigirse. Yo simplemente las había seguido tenia muchísimo sueño y había abrazado el brazo de Chicle y tenía mi cabeza apoyada en la suya. Estaba caminando con los ojos cerrados y solo los abría cuando me sorprendía un escalón y el corazón se me subía a la faringe. Pettit seguía riéndose y todas comenzaron a reírse también. Yo no entendía nada. Quería dormir. Notaba como la cabeza de Chicle botaba a cada carcajada, pero no abrí los ojos. No quería. Quería dormir. Entonces se unieron las risas de los chicos, y dijeron algún que otro comentario sobre como habíamos acabado en el Nabo de Hércules.
-  Podríamos comer aquí. – Propuso Ayu. – Ya que estamos.
-  Pizzería. – Señaló Piña. – Allí.
Todos se movieron hacia la pizzería. Yo no abrí los ojos, me dejaba llevar por Chicle. Solo los abrí cuando Chicle se separó de mí para sentarse en una de las mesas del exterior. Me senté a su lado y apoyé las manos en la mesa. “Tengo sueño” Me volvieron a recordar mis neuronas. Sentí mi teléfono vibrar, no tenía sonido, nunca tiene sonido. Lo saqué de la mochila y vi quien era.  Patata. Lo puse sobre la mesa y se lo pasé a Pettit. Luego enterré la cara en las manos.
- Hola Patata. – Dijo Pettit con total alegría. – Sí…estamos en una pizzería del Nabo de Hércules… No sé… Bueno está bien moverse por lugares nuevos… ¿Sabes llegar?...Sí… Llama cuando estéis llegando… ¿Vais a tardar mucho?... ¿Os vamos pidiendo algo?...Venga…Vale… Hasta ahora. – Y sentí como sentí como mi móvil se desplazaba por la mesa hasta chocar con mi codo. Tengo sueño. Abrí los ojos a duras penas y guardé el teléfono.
-  ¿Qué te pasa Cake? – Me pregunta Ayu, que está sentada a mi derecha.
-  No he dormido nada. Quiero dormir. – Dije acomodándome en la silla de plástico. – Lloro.
-  ¿Qué has estado haciendo esta noche? – Dijo Chicle apoyando su cabeza en mi hombro. No. Eso lo tengo que hacer yo Chicle, vuelve a tu sitio, pero no lo dije en voz alta.
-  Leer.
-  ¿El qué? – Me dijeron las dos a la vez y se rieron por dicha coincidencia.
-  El mundo de la sopa fría. – Dije desganada.
-  Eso va de filosofía. ¿no? – Dijo Piña, uniéndose a la conversación. Asentí.
-  ¿Tan interesante está? – Preguntó Pettit. Asentí. - ¿Y a qué hora te acostaste?
-  A las seis.
- Ya puede merecer la pena el libro. – Dijo Piña.
En realidad no me había llevado hasta las seis leyendo. Había leído hasta las tres y media, pero cuando me acosté. Pensé en la chica de chocolate…Me la imaginaba entrando por la puerta de la salita y diciéndome muy sonriente: “Hola, me llamo…” y así, sucesivamente, le ponía un nombre, luego otro… pero estoy segura que ninguno de los nombres que imaginaba era el original.
Las pizzas que habían pedido los chicos llegaron justo a la vez que Patata, Sandia, Rosquilla y Jamón. Comimos las pizzas, mientras charlábamos de los regalos de papa Noel. Casi nadie recibía regalos por navidad, todos lo recibían regalos por Reyes Magos. Así qué me volví el centro de atención, ya que papa Noel me había traído alguna que otras prendas y un e-book. Odio los e-book. Además ya tenía una table donde leía fanfics.
-  La voy a descambiar. – Dije un poco desganada. En realidad llevo todo el día desganada.
-  Vaya… se habrán gastado mucho dinero. – Dijo Chicle.
-   Sí, pero saben que no me gustan los e-book y odio ser tan sincera, porque no soy de poner mala cara a los regalos.
-  Lo sabemos. – Dijeron todas a la vez.
Entonces miré el reloj. Las cuatros y media. Tenía que ir cogiendo el autobús. Me había espabilado un poco gracias a la cafeína de la coca-cola. Saqué la cartera y deje mis correspondientes 5 euros.
- Me tengo que ir. – Dije como si no fuera obvio.
- Jo… ¿No puedes saltarte el cumpleaños? – Dijo Chicle poniendo carita de perrito abandonado. Le acaricie los mofletes y negué con la cabeza.
-  No, porque va a verla. – Dijo Patata.
-  Cállate. – Le chille poniéndome roja como un semáforo.
-  Uuuuuh .- Dijo Pettit, chocándole los cinco a Patata.
-  Siento como… - Miré al cielo fingiendo pensar. – Odio. Sí. Odio.
- Nosotras también te queremos. – Dijo Patata riéndose.
Me puse en píe y me giré. Miré la parada. Había una silueta que pude reconocer casi en seguida y el corazón se me paro. ¿Qué hacía aquí?
-  Te quedan cuatro minutos, Cake. – Dijo Chicle mirando su móvil. – Date prisa. – Pero no me moví. Me quede petrificada.
- Pásatelo bien. – Dijo Patata sorprendiéndome con un abrazo, pero no me moví. - ¿Qué te pasa?
-   Es ella. – Le susurré. Patata se giró descaradamente y miró hacia la parada.
-  HOSTIA ES ELLA. – Y todos se pusieron de pie para mirar hacia la parada.
- Definitivamente os odio. – Todas se rieron.
Di un paso. Luego otro y sentí como me seguían con la mirada. Un segundo después estaban todas atrás mías. Suspiré. Ya no tenía sueño. Cuando llegué a la parada me la encontré mirando el móvil resoplando. ¿Qué habrá leído? Me acerqué más, aunque sería más correcto decir, nos acercamos más. Alzó la vista en mi dirección. Genial. ¿Por qué precisamente hacia mí? Miré de reojos a mis amigas que sonreías como tontas. Claro, sabían mi secreto. La miré de nuevo y me saludó con la mano. Me ha reconocido. Joder. Las chicas murmuraban a mi espalda muertas de la risa, pero a mi esta situación no me hacía ni p*** gracia. Se acabó. La tenía delante.
- Hola. – Dije muerta de vergüenza. Miré incomoda a mis amigas que se habían puesto seria y nos miraban. Chicle me guiñó un ojo y yo me puse colorada. Solo espero que la chica de chocolate no se haya dado cuenta de esto.
-  ¿No nos la vas a presentar? – Dijo Pettit, echando una mirada cómplice hacia Patata. “P**A” pensé, sabe que no se su nombre, lo sabe muy bien… ¿Por qué? Es cruel. La odio, la odio, la odio. Pettit me miró y me sonrió, no, no puedo odiarla. La quiero mucho. Miré nerviosa a la chica de chocolate.
-  Yo soy Chicle. – Dijo Chicle para salvarme el culo. Se apresuró a acercarse a ella y darle dos besos, uno en cada mejilla.
- Yo soy Patata, esta renacuaja es Pettit. – Dijo poniendo su mano sobre la cabeza de Pettit. – Tiene gracia porque Pettit es pequeño en francés.
- ¡OH DIOS MIO! – Chilló Ayu. – Es una sudadera de QUEXO. Soy Ayu y te amo. – Dijo acercándose a ella para darle un abrazo. No me había fijado que tenía una sudadera de QUEXO, ahora Pettit también querrá violarla. (Acabo de confesar que quiero violarla).
- ¡DIOS MIO! – Saltó Pettit. – Yo también te amo. – Dijo y saltó a los brazos de la chica de chocolate. – No me había dado cuenta.
- ¿Cómo te llamas? – Le chilló Ayu en la oreja. Bien. Por fin voy a enterarme.
- Soy Cookie. – Dijo y deje de escuchar.
¿Todo este tiempo se ha llamado Cookie? Obviamente, era su nombre… no se lo ha cambiado para joderme. ¿O sí? La miré sonriente, tenía que disimular que no me había enterado ahora y que lo sabía de antes.  Entonces me descubrí un mes atrás en el pasillo del instituto y escuche a Piru en mi mente decir: Ella es Cookie, es nueva. Y la vi de nuevo. Lo había sabidos todo este tiempo, solo que no me acordaba. Como cuando estudias un párrafo de memoria y en el examen se te olvida, pero al salir de él lo recuerdas y te cagas en todo lo que se menea y me estoy sintiendo ridícula en este preciso momento. Todas mis amigas la están rodeando, escucho como Piña, Sandia y Rosquilla se presentan y yo estoy quieta sin decir nada. Mi mente dice: Cookie. Cookie. Cookie. Cookie.
-  Cookie. – Susurré demasiado alto.
-  ¿Qué? – La miré y tenía la mirada fija en mí. Me puse roja y me di cuenta que era la primera  vez que la llamaba. ¿Y ahora que le digo? Entonces el autobús apareció en mi campo de visión. Genial.
-  El autobús. – Señalé. Todas mis amigas se apartaron de ella y me acosaron a mí. Patata me abrazó.
-   Oye es súper adorable. – Me susurró al oído.
-  Lo sé. – Le respondí. Luego me abrazo Ayu.
-  En serio, la amo. – Me susurro.
- Vale. – Le respondí. Entonces me abrazó Pettit y Chicle a la vez.  No me dijeron nada.
Me despedí de las demás con la mano y me subí al autobús. Pisándole los talones a Cookie. Que bien sentaba eso de saber su nombre. Entonces vi a Ristretto correr hacia el autobús chillando. “Mira” y le dio un beso en la frente a Chicle. Esta se puso roja como un semáforo y yo no pude evitar reírme y destensarme. Las puestas del autobús se cerraron y me quedé a solas con Cookie y un montón de desconocidos. Me quede ahí en medio, sonrojada en medio del autobús. Pensaba en Cookie, en que sabía su nombre y que ahora podía llamarla, pero no la llamo. Sentí como me cogía de la mano y tiró de mí. Había dos sitios libres justo al final del autobús, que casualidad. Me llevó hacia allí sin dedicarme ni una palabra. Nos sentamos.
- Que adorables. – Dijo con una permanente sonrisa en la cara. Yo me quede en silencio porque no sabía a qué se refería. – Tus amigas.
- Lo sé. – Silencio incómodo. Mi menté decía: Cookie, Cookie, Cookie, Cookie…
- Oye Cake… ¿Cómo se llaman los palos de tejer?
- Algún día comprenderé como funciona tu mente, y cuando lo haga me anticiparé a tus preguntas. 

¿Como fue para Cookie?-->.Ven y Estruchame


NOTA:
Bueno esnifadores de purpurina, sois pocos, y aunque nos encanta escribir para nuestro pequeño publico, hemos decido publicar Ven y engordame y ven y estruchame en Wattpad. (Aplausos). No entiendo mi entusiasmo, pero oye... estará gracioso. 
PD: Resulta que no había Rimaru que fuera acorde con este capitulo, era imposible que tuviera la sudadera de QUEXO, ademas de que en la imagen se puede apreciar que el autobús esta completamente vació, pero es casi imposible que un autobús de Tussam este vació. Bueno... creo que no queda ningún punto. Me despido con una


DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!!