domingo, 1 de noviembre de 2015

BlogHalloween: Resto de sangre.

Imagen de adventure, rain, and yellow- "El día se había levantado nublado, no era un día  de parque, pero allí  me encontraba bajo un enorme árbol intentando no empaparme demasiado. Saque mi ebook a duras penas, prefiero leer mil  veces s papel, pero un ebook es el método perfecto para leer bajo la lluvia. Hacia tiempo que me habia comenzado a leer "Frankestein", y aunque leerlo en el libro que guardaba en la mochina podía vivirse mas el miedo, continúe leyendo es  mismo libro en la pantalla. El efecto no era el mismo ya que defiendo a que la historia del libro  se encuentra también  en el olor de este, haciendo la lectura  mas amena e interesante. 
El sonido de un trueno  me desconcentró de la lectura. No había nadie en el parque, como era evidente, pero  podía sentir que no me encontraba del todo sola. Guarde el ebook en mi mochila y comencé  a acariciar de húmedo césped a ciegas. No te un charco de algún líquido. Supuse que era la lluvia, así que seguí acariciando el charquito del agua y masajeé la tierra para formar el barro. Miré mis mano, tenia un color extraño, observé mas detenida mente. No era agua. Era sangre. Con el corazón en un puño rebusqué con mi mano limpia en mi mochila un par de pañuelitos y me limpié la mano escandalizada. 
- ¿Pero que demonios? - Pregunté en voz alta al ver que las hojas del césped estaba decorada por múltiples gotitas de sangre. Me levanté de golpe cogí la manda, para descubrir que también se había manchado, la arrugué y la deje caer al suelo. 

Cogí la mochila y tiré al suelo los pañuelos sucios, no era muy partidaria de tirar las cosas al suelo del parque, en aquel momento me parecía sensato hacer una excepción. Miré al cielo que no solo escondía el sol sino que además dejaba caer toda su irá a los pies de la tierra.  
Miré mis pies temerosa de pisar algún rastro de sangre. Di unos pasos para alejarme de ella, pero al final metí el pie en otro charco de sangre. Los miré, mis botas de agua estaban manchadas, di otro pasó más y arrastre los pies por el césped para limpiarme. Esa situación comenzaba agobiarme. Me di media vuelta para observar por donde pisaba, ahogué un grito a descubrir que había más sangre dibujando un caminito hasta la maleza del bosque. Me puse el gorro del chubasquero y camine junto al camino que había dejado la sangra de alguien. 
- ¿Hay alguien ahí? - Pregunté sin detenerme. -¿ Necesitas ayuda? 
No me detuve hasta que me encontré en el limite del parque, donde una enorme valla rasgada me separa de la inmensidad del bosque. La lluvia chocaba en mi chubasquero y era lo único que podía escuchar aparte de mi propia voz. Me agaché y me metí por el agujero y comencé a seguir el rastro de sangre. Escuché un ruido y me detuve, me planteé dar la vuelta y volver a casa, pero entonces escuche un grito y seguí avanzando. 
Entonces lo vi. Vi aquel joven acorralando a aquella mujer. La mujer vestida con harapos me miró suplicante. 
- Ayúdame joven, ayúdame - El joven me miró unos minutos y luego volvió a mirar a su victima.  - Por favor.
Yo no dije nada, ni hice nada, ese es mi único delito. No acudí a su ayuda, pero seguramente no habría conseguido ayudarla y ambas abríamos muerto. El joven se inclino hacia la mujer y la mujer gritó con todas sus fuerzas, luego todo se quedo en silencio y el joven me miró. Se que debería haber huido nada más le vi hacer daño a esa mujer, pero me había quedado totalmente paralizada. Me miró a los ojos y sentí que yo iba a ser su siguiente victima. Pero se levanto con elegancia y se marchó hacia el interior del bosque."
- ¿Y que hacia usted un día como aquél en el parque del bosque, Señorita Davis?
- Había quedado.- Dije mirando mis manos temblorosas. 
- ¿Con quién? 
- Creo que con un asesino. 


2 comentarios:

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