jueves, 5 de febrero de 2015

Micro-Historia de un unicornio: Reflexión.


Las cortinas mecidas por el viendo. El frió que rozaba su piel y le ponía los vellos de punta. Así eran las madrugadas antes de que todo se torciera. Me despertaba temprano para observarle dormir. No necesitaba nada para despertarme, simplemente me despertaba. Quizás simplemente no podía dormir y me imaginaba cosas mágicas. Escusas para ser feliz, quizás las escusas fueran simples motivos.
Esta madrugada ha sido igual de fría. Las cortinas seguían moviéndose, pero ya no tenia nada que observar. El frió que entraba, la única piel que tocaba era la mía. Cuando eres feliz se notan los motivos, pero cuando dejas de serlo no saber el por qué. Todo sigue igual, el sol ilumina los días, y la luna puede o no aparecer dependiendo del ciclo lunar, los autobuses siguen pasando cada media hora y los semáforos continuamente cambia de color.

Nada cambia, tan solo tú. Un día paseas por un parque sonriente agarra de la mano de la persona a la que amas y al día siguiente estas de camino a la estación de trenes para darle tu ultimo adiós y el sol no deja de salir, la luna sigue su ciclo, los autobuses mantienen su horario y los semáforos no cesan de cambiar, sin embargo, tu ya no paseas con una sonrisa. Las cosas que nos hacen  felices son tan simples que a la mínima la perdemos y no sabemos apreciarlo como de verdad nos gustaría.

Me levanté y cerré la ventana, para que el viento dejara de mecer las cortinas, para que el frío dejara de rozar mi piel, pero nada cambia fuera. Miré por la ventana viendo como "la vida" seguía su curso, el viento movía la copa de los arboles y la gente pasaba por la calle como si nada, con la mirada fija al frente. Miraba el exterior de mi ventana, como quien mira la televisión, esperando a que algo cambiara, sin embargo eso no pasaba. Me imagino que cuando amanecía junto a él, todo era igual ahí fuera, pero yo no era capaz de verlo o más bien no quería verlo.

Tardé varios minutos en reaccionar y salir de la habitación directa a la cocina para desayunar algo. Mi cuerpo. Era otra cosa que vivía ajena a mi. Mi cuerpo quería un poco de comida o un poco de agua, necesitaba ir al baño y mi pelo reclamaba a gritos ser peinado, pero yo no necesitaba nada de eso. Mi cuerpo lo necesitaba, pero lo único que necesitaba y necesito yo es ser feliz.

Mientras me tomaba el café sin quitar la vista a la cafetera, pensé en como podía referirme a "La vida". Eso que pasa mientras miras tu cafetera o lees mi blog. Eso que pasa cuando tu mismo estas viviendo tu vida, sea lo que sea lo que estés haciendo o como te estés sintiendo, hay algo ahí fuera que pasa y a lo que yo llamo "La vida", pero no se si es el nombre adecuado para eso.

Hace tiempo vi una película, que decía "Hagas lo que hagas en la vida sera insignificante..." la frase seguía, pero tanto él como yo, nos quedamos con esa parte, porque era a la que estábamos más acostumbrado. Ya podíamos desear salvar el mundo, la paz mundial que todo lo que pudiéramos hacer seria más inútil que construir un castillo de arena y vivir en él. Se que es inútil porque él lo ha intentado, él se ha ido para hacer algo que no resulte del todo insignificante, pero que sin duda será así. Él se marchó para hacer algo bueno por el planeta, pero siguen destrozando los parques de mi barrio y quemando los contenedores. Él se ha marchado y nadie lo ha notado. Tan solo yo.

Dejé el vaso en la encimera y me vestí para irme a trabajar. Mi trabajo, estar sentada frente a una caja registradora viendo pasar la vida y a gente que solo le importa pillar buenas ofertas. ¿Para qué? A veces me arrepiento de no haber seguido estudiando, de no haber hecho caso a mis padres, pero en cierto modo todos nos arrepentimos de eso, de no haber considerado las palabra de nuestros padres. Tampoco entendía porque debía estudiar o trabajar, no entendía porque tenia que elegir entre no disfrutar de "La vida" por no tener tiempo, por tu principal prioridad como estudiante  de sacar buenos resultados o no disfrutar de "La vida" por seguir las ordenes de un superior.

Yo estaba desgraciadamente ocupada siendo yo misma como para darme cuenta que ambas opciones tenían los mismos resultados. Igual se que no es tarde para retomar lo que había abandonado, pero le había echo una promesa y es que conseguiría hacer algo que que no fuera insignificante.

Att: Luce Blair (*)

----N/A----
¿Y os preguntareis y esto a que viene? Pues sinceramente no tengo ni idea, lo encontré escrito en mi cuaderno de Filosofía, sin duda esa clase produce algo en mi. Escribo y escribo y al final eso queda en el olvido. En el cuaderno tan solo tenia puesto un breve resumen de lo que es todo esto... pero igualmente creo que es interesante, hasta que punto mi mente llega a funcionar en esa maravillosa clase. 
Y con estas me desmido, con una...
¡¡ DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!!

2 comentarios:

  1. En tu cuaderno de filosofia hay mucha morraya pero te quiero unicornionline

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    Respuestas
    1. En mi cuaderno de filosofía, hay filosofía de la buena. (?)

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