martes, 23 de diciembre de 2014

Ven y engórdame: Capitulo 6

  

Capitulo 6



Me baje del autobús. No sé por qué accedí acudir a la kdd, por la mañana. Me moría de sueño, había pasado toda la noche leyendo. Como un zombie recibí millones de abrazos y di muchos besos en muchas mejillas. De repente Chicle, una de las más jóvenes del grupo, me abrazo y me invadió ese maravilloso olor a fresa. Me espabile un poco y le acaricie su pelo rizado y rosado por las puntas.
- Feliz navidad. Cake. - Me dijo sin dejar de abrazarme. Eché un vistazo al resto del grupo, ya todos habían vueltos a  sus respectivas conversaciones.
- Feliz Navidad. Chicle. - Dije correspondiendo a su entusiasmo. Sonreí.
Siento una mano en la espalda y me giro un poco sobresaltada, deshaciendo el abrazo que me unía a Chicle. Ristretto estaba detrás de mí con una sonrisa de oreja a oreja y reluciente con un gorrito de navidad y una pajarita roja enrome.
- Feliz navidad. - Me dijo extendiéndome los brazos.
- Feliz navidad. - Dije enterrando mi cara en su jersey de lana. Era muy suave.
Pettit se acercó a darme otro abrazo, ya que ella fue una de las primeras que me lo había dado. Se acercó a mi oído y me susurró: “Hoy Ristretto esta con sus experimentos, yo que tú me apartaba de él” Luego se marchó dando saltitos con Ayu. Su amiga-gemela. Eran idénticas. Tan solo su color de pelo y su… no, solo su color de pelo nos permitía diferenciarlas. Miré como se marchaba dando esos saltitos por la calle frente al centro comercial de Plaza de Almendra. Ristretto y Chicle iban junto a mí, hablando de técnicas de seducción o eso entendí porque mi mente seguía en la cama. Tenía la mirada fija en mis botas que movían las hojas secas del suelo. Sentí un codazo en el brazo, pero lo ignore, tenía sueño. ¿Por qué accedí a venir? Cuando llegué al barrio no podré ir a casa a dormir, tendré que ir a casa de Piruleta, donde le estaban preparando un fiesta sorpresa a Helado de Vainilla. Suspiré. No iba aguantar ni un segundo en la fiesta con este sueño. Volví a sentir el codazo.
-  ¿Quieres ver un experimento? – Miré a Ristretto, le respondí con una sonrisa y un asentimiento de cabeza. – Chori Pan. Ven. – Dijo llamando a uno de nuestros amigos. Se le acercó a la oreja y le susurró algo. Luego se miraron y asintieron. – Atenta Cake.
-  Chicas mirad. – Gritó Chori Pan dirigiéndose a Pettit, a Ayu y a Piña. Piña era otra de las chicas del grupo. No respondieron. Chicle se puso a mi lado y me abrazó el brazo. Observaba atenta, igual que yo. – Pettit suit. Piña. Ayu. – Las chicasse giraron desconcertadas. Y entonces Ristretto puso una pierna sensualmente sobre el costado de Chori Pan y le abrazo muy cariñosamente.
Las tres chicas se agarraron de las manos y se dejaron la voz en un chillido, pero no sonó mal. Yo abrí los ojos como platos y Chicle se había apartado de mi murmurando “Pero que mierda”. Chori Pan respondió cariñosamente a los abrazos de Ristretto y las chicas volvieron a chillar y confieso que se me escapó uno a mí también. Se separaron mientras se reían y todo volvió a la normalidad. Las chicas se giraron y siguieron hablando. Ristretto se acercó a nosotras y Chori Pan al resto de los chicos.
- Y esta es la fiebre Yaoi. – Dijo una vez frente a nosotras.
-  Me encanta. – Le respondió Chicle.
-  Contigo no me hablo, que no crees en mis técnicas de seducción.
-  No. – Dijo Chicle poniendo sus brazos en garra. – No creo que puedas conquistar a una chica solo con un beso en la frente.
- Ya veremos. Chicle. – Nos dio la espalda y se fue con los chicos. – Ya veremos. – Repitió antes de que su voz se perdiera en vacío de la calle.
Chicle y yo adelantamos el paso para reunirnos con las chicas. Hablaban de QUEXO, un grupo coreano. Me gustaba el grupo, suenan muy bien, pero si estando despierta me era difícil diferenciar a los doce miembros, dormida como estaba ahora era imposible. Así que de dediqué a observar como las hojas crujían a cada paso que daba. Chicle se unió a la conversación. No estoy rindiendo nada en el día de hoy.
~O~
Estábamos llegando al Nabo de Hércules cuando Pettit se paró en seco.
- ¿Qué estamos haciendo aquí? – Dijo entre risas.
Se habían entretenido tanto que habían caminado sin saber a dónde dirigirse. Yo simplemente las había seguido tenia muchísimo sueño y había abrazado el brazo de Chicle y tenía mi cabeza apoyada en la suya. Estaba caminando con los ojos cerrados y solo los abría cuando me sorprendía un escalón y el corazón se me subía a la faringe. Pettit seguía riéndose y todas comenzaron a reírse también. Yo no entendía nada. Quería dormir. Notaba como la cabeza de Chicle botaba a cada carcajada, pero no abrí los ojos. No quería. Quería dormir. Entonces se unieron las risas de los chicos, y dijeron algún que otro comentario sobre como habíamos acabado en el Nabo de Hércules.
-  Podríamos comer aquí. – Propuso Ayu. – Ya que estamos.
-  Pizzería. – Señaló Piña. – Allí.
Todos se movieron hacia la pizzería. Yo no abrí los ojos, me dejaba llevar por Chicle. Solo los abrí cuando Chicle se separó de mí para sentarse en una de las mesas del exterior. Me senté a su lado y apoyé las manos en la mesa. “Tengo sueño” Me volvieron a recordar mis neuronas. Sentí mi teléfono vibrar, no tenía sonido, nunca tiene sonido. Lo saqué de la mochila y vi quien era.  Patata. Lo puse sobre la mesa y se lo pasé a Pettit. Luego enterré la cara en las manos.
- Hola Patata. – Dijo Pettit con total alegría. – Sí…estamos en una pizzería del Nabo de Hércules… No sé… Bueno está bien moverse por lugares nuevos… ¿Sabes llegar?...Sí… Llama cuando estéis llegando… ¿Vais a tardar mucho?... ¿Os vamos pidiendo algo?...Venga…Vale… Hasta ahora. – Y sentí como sentí como mi móvil se desplazaba por la mesa hasta chocar con mi codo. Tengo sueño. Abrí los ojos a duras penas y guardé el teléfono.
-  ¿Qué te pasa Cake? – Me pregunta Ayu, que está sentada a mi derecha.
-  No he dormido nada. Quiero dormir. – Dije acomodándome en la silla de plástico. – Lloro.
-  ¿Qué has estado haciendo esta noche? – Dijo Chicle apoyando su cabeza en mi hombro. No. Eso lo tengo que hacer yo Chicle, vuelve a tu sitio, pero no lo dije en voz alta.
-  Leer.
-  ¿El qué? – Me dijeron las dos a la vez y se rieron por dicha coincidencia.
-  El mundo de la sopa fría. – Dije desganada.
-  Eso va de filosofía. ¿no? – Dijo Piña, uniéndose a la conversación. Asentí.
-  ¿Tan interesante está? – Preguntó Pettit. Asentí. - ¿Y a qué hora te acostaste?
-  A las seis.
- Ya puede merecer la pena el libro. – Dijo Piña.
En realidad no me había llevado hasta las seis leyendo. Había leído hasta las tres y media, pero cuando me acosté. Pensé en la chica de chocolate…Me la imaginaba entrando por la puerta de la salita y diciéndome muy sonriente: “Hola, me llamo…” y así, sucesivamente, le ponía un nombre, luego otro… pero estoy segura que ninguno de los nombres que imaginaba era el original.
Las pizzas que habían pedido los chicos llegaron justo a la vez que Patata, Sandia, Rosquilla y Jamón. Comimos las pizzas, mientras charlábamos de los regalos de papa Noel. Casi nadie recibía regalos por navidad, todos lo recibían regalos por Reyes Magos. Así qué me volví el centro de atención, ya que papa Noel me había traído alguna que otras prendas y un e-book. Odio los e-book. Además ya tenía una table donde leía fanfics.
-  La voy a descambiar. – Dije un poco desganada. En realidad llevo todo el día desganada.
-  Vaya… se habrán gastado mucho dinero. – Dijo Chicle.
-   Sí, pero saben que no me gustan los e-book y odio ser tan sincera, porque no soy de poner mala cara a los regalos.
-  Lo sabemos. – Dijeron todas a la vez.
Entonces miré el reloj. Las cuatros y media. Tenía que ir cogiendo el autobús. Me había espabilado un poco gracias a la cafeína de la coca-cola. Saqué la cartera y deje mis correspondientes 5 euros.
- Me tengo que ir. – Dije como si no fuera obvio.
- Jo… ¿No puedes saltarte el cumpleaños? – Dijo Chicle poniendo carita de perrito abandonado. Le acaricie los mofletes y negué con la cabeza.
-  No, porque va a verla. – Dijo Patata.
-  Cállate. – Le chille poniéndome roja como un semáforo.
-  Uuuuuh .- Dijo Pettit, chocándole los cinco a Patata.
-  Siento como… - Miré al cielo fingiendo pensar. – Odio. Sí. Odio.
- Nosotras también te queremos. – Dijo Patata riéndose.
Me puse en píe y me giré. Miré la parada. Había una silueta que pude reconocer casi en seguida y el corazón se me paro. ¿Qué hacía aquí?
-  Te quedan cuatro minutos, Cake. – Dijo Chicle mirando su móvil. – Date prisa. – Pero no me moví. Me quede petrificada.
- Pásatelo bien. – Dijo Patata sorprendiéndome con un abrazo, pero no me moví. - ¿Qué te pasa?
-   Es ella. – Le susurré. Patata se giró descaradamente y miró hacia la parada.
-  HOSTIA ES ELLA. – Y todos se pusieron de pie para mirar hacia la parada.
- Definitivamente os odio. – Todas se rieron.
Di un paso. Luego otro y sentí como me seguían con la mirada. Un segundo después estaban todas atrás mías. Suspiré. Ya no tenía sueño. Cuando llegué a la parada me la encontré mirando el móvil resoplando. ¿Qué habrá leído? Me acerqué más, aunque sería más correcto decir, nos acercamos más. Alzó la vista en mi dirección. Genial. ¿Por qué precisamente hacia mí? Miré de reojos a mis amigas que sonreías como tontas. Claro, sabían mi secreto. La miré de nuevo y me saludó con la mano. Me ha reconocido. Joder. Las chicas murmuraban a mi espalda muertas de la risa, pero a mi esta situación no me hacía ni p*** gracia. Se acabó. La tenía delante.
- Hola. – Dije muerta de vergüenza. Miré incomoda a mis amigas que se habían puesto seria y nos miraban. Chicle me guiñó un ojo y yo me puse colorada. Solo espero que la chica de chocolate no se haya dado cuenta de esto.
-  ¿No nos la vas a presentar? – Dijo Pettit, echando una mirada cómplice hacia Patata. “P**A” pensé, sabe que no se su nombre, lo sabe muy bien… ¿Por qué? Es cruel. La odio, la odio, la odio. Pettit me miró y me sonrió, no, no puedo odiarla. La quiero mucho. Miré nerviosa a la chica de chocolate.
-  Yo soy Chicle. – Dijo Chicle para salvarme el culo. Se apresuró a acercarse a ella y darle dos besos, uno en cada mejilla.
- Yo soy Patata, esta renacuaja es Pettit. – Dijo poniendo su mano sobre la cabeza de Pettit. – Tiene gracia porque Pettit es pequeño en francés.
- ¡OH DIOS MIO! – Chilló Ayu. – Es una sudadera de QUEXO. Soy Ayu y te amo. – Dijo acercándose a ella para darle un abrazo. No me había fijado que tenía una sudadera de QUEXO, ahora Pettit también querrá violarla. (Acabo de confesar que quiero violarla).
- ¡DIOS MIO! – Saltó Pettit. – Yo también te amo. – Dijo y saltó a los brazos de la chica de chocolate. – No me había dado cuenta.
- ¿Cómo te llamas? – Le chilló Ayu en la oreja. Bien. Por fin voy a enterarme.
- Soy Cookie. – Dijo y deje de escuchar.
¿Todo este tiempo se ha llamado Cookie? Obviamente, era su nombre… no se lo ha cambiado para joderme. ¿O sí? La miré sonriente, tenía que disimular que no me había enterado ahora y que lo sabía de antes.  Entonces me descubrí un mes atrás en el pasillo del instituto y escuche a Piru en mi mente decir: Ella es Cookie, es nueva. Y la vi de nuevo. Lo había sabidos todo este tiempo, solo que no me acordaba. Como cuando estudias un párrafo de memoria y en el examen se te olvida, pero al salir de él lo recuerdas y te cagas en todo lo que se menea y me estoy sintiendo ridícula en este preciso momento. Todas mis amigas la están rodeando, escucho como Piña, Sandia y Rosquilla se presentan y yo estoy quieta sin decir nada. Mi mente dice: Cookie. Cookie. Cookie. Cookie.
-  Cookie. – Susurré demasiado alto.
-  ¿Qué? – La miré y tenía la mirada fija en mí. Me puse roja y me di cuenta que era la primera  vez que la llamaba. ¿Y ahora que le digo? Entonces el autobús apareció en mi campo de visión. Genial.
-  El autobús. – Señalé. Todas mis amigas se apartaron de ella y me acosaron a mí. Patata me abrazó.
-   Oye es súper adorable. – Me susurró al oído.
-  Lo sé. – Le respondí. Luego me abrazo Ayu.
-  En serio, la amo. – Me susurro.
- Vale. – Le respondí. Entonces me abrazó Pettit y Chicle a la vez.  No me dijeron nada.
Me despedí de las demás con la mano y me subí al autobús. Pisándole los talones a Cookie. Que bien sentaba eso de saber su nombre. Entonces vi a Ristretto correr hacia el autobús chillando. “Mira” y le dio un beso en la frente a Chicle. Esta se puso roja como un semáforo y yo no pude evitar reírme y destensarme. Las puestas del autobús se cerraron y me quedé a solas con Cookie y un montón de desconocidos. Me quede ahí en medio, sonrojada en medio del autobús. Pensaba en Cookie, en que sabía su nombre y que ahora podía llamarla, pero no la llamo. Sentí como me cogía de la mano y tiró de mí. Había dos sitios libres justo al final del autobús, que casualidad. Me llevó hacia allí sin dedicarme ni una palabra. Nos sentamos.
- Que adorables. – Dijo con una permanente sonrisa en la cara. Yo me quede en silencio porque no sabía a qué se refería. – Tus amigas.
- Lo sé. – Silencio incómodo. Mi menté decía: Cookie, Cookie, Cookie, Cookie…
- Oye Cake… ¿Cómo se llaman los palos de tejer?
- Algún día comprenderé como funciona tu mente, y cuando lo haga me anticiparé a tus preguntas. 

¿Como fue para Cookie?-->.Ven y Estruchame


NOTA:
Bueno esnifadores de purpurina, sois pocos, y aunque nos encanta escribir para nuestro pequeño publico, hemos decido publicar Ven y engordame y ven y estruchame en Wattpad. (Aplausos). No entiendo mi entusiasmo, pero oye... estará gracioso. 
PD: Resulta que no había Rimaru que fuera acorde con este capitulo, era imposible que tuviera la sudadera de QUEXO, ademas de que en la imagen se puede apreciar que el autobús esta completamente vació, pero es casi imposible que un autobús de Tussam este vació. Bueno... creo que no queda ningún punto. Me despido con una


DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!!

2 comentarios:

  1. Por fin, madre mia, en el capitulo 6 se entera de su nombre... madre mia.
    Que fuerte!!
    Por fin... Que niña mas tonta la Cakee!!!

    Mola que esteis en Wattpad y nunca me fijo en la imagen del capitulo. xD

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    Respuestas
    1. En realidad, Luu no se entero hasta enero de mi nombre xD

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