viernes, 2 de enero de 2015

Ven y engórdame: Capitulo 7



Capitulo 7
Miraba por la ventana un poco nerviosa. Yo no. Ella. Cookie, porque al fin sabia su nombre. No dejaba de mirarla y sonreír como un niño con juguete nuevo o con una galleta. Una Cookie. Solo espero que no se note mis pegajosos ojos sobre ella. De pronto me encontré con su mirada. 
-       ¿Por qué me miras tanto? - Mierda, se ha dado cuenta. ¿Qué le digo? 
-       mmmmm... Porque eres guapa. - Se quedó en silencio. Entonces me di cuenta de lo que había dicho y me apresure a arreglarlo. - Me gusta mirar a las personas guapas. - Sí le estoy citando. - y hace tiempo decidí no privarme de los sencillos placeres de la vida. 
-       Augustus Waters. - Sí, le he citado. Es el amo en arreglar situaciones de este tipo. 
-       Más bien, Ron Green. - Me sonrió. La tengo en el bote. Este nombrado autor es un conquistador nato. De repente vi la casa de Piru, miré hacia el letrero. El autobús no va a parar, nadie había pulsado  el botón e iba a pasar de largo.  Miré a Cookie, parecía no haberse dado cuenta. Vi la parada pasar atreves de la ventana. – Nos hemos pasado la parada. – Dije pulsando el botón para bajarnos en la siguiente. Me parecía que lo había dicho de manera muy seca, pero ahora podría dar un paseo con ella y quien sabe después…
-       Nos bajamos en la siguiente entonces.
Mire mi dedo sobre el botón y luego la volví a mirar.
-       Si bueno, había pensado eso.  – Asintió (con la cabeza) Silencio incómodo.
No volvimos hablar hasta que las puertas del autobús se abrieron exclusivamente para nosotras. Dimos cuatro o cinco pasos aun con el silencio incomodo en nuestras cabezas. Seguramente en su cabeza habrá grillos grillando. Sonreí y ella me miró con otra sonrisa.
-       ¿Por qué sonríes?
-       ¿Tenías grillos en tu cabeza? – La miré muy segura de mis palabras. – Porque han saltado a la mía.
Me miró con los ojos abiertos de par en par, como cuando al ciudadano del Animal Crossing  le pica una abeja. Me reí, creo que he acertado.
-       ¿Cómo has sabido lo que había dentro de mi cabeza?
-       Ya te lo he dicho. – Dije muy sonriente. – Han saltado a mi cabeza.
Empezó a reírse ella también y pasamos buen parte del camino riendo y sin decir nada. Era difícil no reírse estando con ella, parecía tan inocente. La parada en la que nos habíamos bajado estaba bastante lejos de la anterior, donde deberíamos habernos bajado, pero ya podía calcular los pasos que nos faltaban. Cincuenta pasos para la esquina y treinta pasos para la anterior parada, luego vente para la casa de Piru y ha llegado usted a su destino. Comencé a contar. Un paso, Dos paso, tres pasos, cuatro pasos, cinco pasos…Dejo de mirar mis pies y miro los de Cookie. Una mierda. La empujo. Seis pasos, siete pasos.
-       ¿Qué haces? – Gritó un poco enfadada.
-       Una cacota. – Dije señalando el suelo.  Ella miró hacia abajo y se puso muy colorada.
-       Arigatou. – Dijo sin despegar sus ojos marrones de la cacota.
Me quede en silencio, buscando en mi cabeza la palabra de nada en cualquier otro idioma, pero no, en mi cabeza no había nada.
-       No hay de qué. – Dije mirando al frente, como una supera héroe, me sentía así. He salvado a una princesita de aplastar una cacota.
-       ¿Falta mucho?
-       ¿No sabes donde vive Piru? – Le ataqué con otra pregunta sin responder a la suya.
-       Mentiría si dijera que sí.
-       ¿Contabas conmigo entonces desde el principio?
-       Pensaba llamar… - Se quedó callada un rato. – cuando llegara al barrio.
-       En ese caso, es una suerte que me hayas encontrado. – Dije ignorando por completo su respuesta.
-       Pues sí. – Dijo sonriente. – Me has salvado de una cacota y encima me indicas el camino. – Sonreí orgullosa. Me ama.
-       Quedan… - me quede pensando. – Aproximadamente 40 pasos, contando lo que nos queda para la parada.  – Dije señalando la parada que ya estaba a la vuelta de la esquina y podía verse un poquito. 
-       Lo tienes todo calculado.  – Volví a sonreír satisfecha.
Entonces una mano me sorprendió por el hombro y me asusté un poco. Deje escapar un grito. Me giré y comprobé que era Kyuuri. Tenía más barba que la última vez que le vi en el instituto y parecía un vagabundo.  Vestía un largo abrigo verde y una bufanda. No le reconocí de inmediato porque no era su estilo.
-       Kyu.  – Dije con un poco de duda. - ¿Qué mierda te ha pasado?
-       Estoy tristón. – Dijo tocándose la barba.
-       Ya veo, ¿estás de incognito o que te pasa? – Dije tocándole el abrigo tan impropio de él.
-       Bueno, sí. – Dijo mirando más allá de nosotras. – Es largo de explicar. – Volvió a centrar su mirada en mí y luego en Cookie. - ¿Y esta chica es…?
-       Cookie. – Contesté muy rápidamente y muy orgullosa de saber su nombre. – Es nueva en el Dulce de Leche.
-       Vaya. – Dijo tendiéndole una  mano. – Te acompaño en el sentimiento, no te había visto por allí. 
-       Como ha dicho Cake, soy nuevo. –  Cookie le aceptó la mano y no tardaron en separarse. -  ¿y tú eres?
-       Kyuuri. – Dijo guardando su mano en el bolsillo del abrigo y mirando “seductoramente” a Cookie. – Es un nombre muy gay, pero no lo soy.
-       Bueno. – le interrumpí. – Eso es discutible, hasta cierto punto: obvio.
-       ¿Qué insinúas? – Dijo mirándome un poco enfadado.
-       Ya te he dicho lo que pienso sobre tu orientación sexual. – Miré de reojo a Cookie, estaba sonriente.
-       Bueno, me da igual. – Dijo volviendo a mirar a Cookie. -  Estoy para lo que tú quieras señorita.
-       ¿Desde cuando eres tan educado?  - Pregunté un poco confundida.
-       Solo soy educado con las bellas jóvenes.
-       Aaah, gracias por la parte que me toca. – Dije cruzándome de hombros.
-       No te pongas Celosilla, Cak, sabes que te quiero. - Alcé una ceja. – pero no es lo mismo.
-       Ya… - Agarré la mano de Cookie y me di la vuelta. – Adiós, Kyu.
-       ¿A dónde vais?
-       No te importa. – Dije alzando la voz un poco molesta.
¿Qué me pasaba? No entendía nada. Siempre he sido muy seca con él, pero hoy he sido el doble. Éramos buenos amigos aunque respetábamos las distancias. Kyuuri no solía tener esas vestimentas, era un poco más elegante y el color azul nunca faltaba en sus conjuntos. No me di cuenta que tenía el ceño fruncido hasta que me vi reflejada en una ventana.
-       ¿Qué mierda acaba de pasar? – Escuché que preguntó Cookie, la miré y entonces recordé que la tenía agarrada de la mano y la solté. Me puse roja como una cereza, por cambiar un poco la expresión.
-       Nada, que debiste pisar la mierda. 


¿Como fue para Cookie? -> Ven y estruchame.


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N/A
Bueno, esta nota va dirigida a la cita de Augustus Waters, todos los famosos que metemos en la historia tienen moldeados sus nombres para que sean comida, pero Waters significa agua y agua entra en mi pirámide de alimentos, así que su nombre ya esta moldeado. Gracias John Green por escribir un personaje ya listo para ser introducido en Ven y engórdame.

3 comentarios:

  1. Como se le pueden dar tantas líneas a una "cacota"? Eres mi ídolo o "ídola", si esa palabra existe xD

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    Respuestas
    1. Lo sé.
      La palabra cacota da para mucho. xD

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  2. Cake saca garras. ^-^
    ¿Me echabais de menos?

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