miércoles, 16 de septiembre de 2015

Querido Ojos de Pollo.

Nacl
Hola, hola esnifadores de purpurina. Debo decir, que mi primer día de clase ha sido desastroso. Me alegra haber visto a mis compañeras, mis amigas con las que me he aventurado a ir al bachillerato de adulto, pero me he encontrado con un impedimento, que no solo me ha hecho pasar un mal rato, sino que presiento que me va a dar el curso y por eso hoy escribo directamente a mi Ojitos de pollo.

Querido ojitos de pollo:

Tu no lo sabes, pero nos has ayudado mucho. Desde que entré en primero de bachillerato metiste mucha caña a la asignatura de física y química, unas asignatura que podría haberme parecido cuesta arriba (como se me hacia hasta el momento) sino fuera por tus claras y entretenidas clases. Eres estricto, muy estricto y para ti que se estudie tu asignatura todos los días es muy importante. Siempre has tenido tanto malas como buenas palabras. Sabias cuando utilizarlas, cuando echarnos la bronca para que nos pusiéramos las pilas y cuando utilizar las buenas palabras para calmar los nervios que nos atormentaba en muchas semanas. Nos obligaba a aprender, luchabas para que lo entendiéramos todo, pero no siempre hemos sabido agradecerlo. Ahora voy agradecerlo, no avanzabas materia, sino nos quedaba claro la teoría anterior. Nos hacías repetir siempre lo mismo y nos ponías recuperaciones de las recuperaciones.  Suspender contigo  era prácticamente triste, porque nos dabas las oportunidades suficientes para aprobar. 
A veces te portabas mal. Ponías exámenes difíciles, pero hasta en esos momentos teníamos tu apoyo y tu ayuda. Querías vernos triunfar y toda bronca tenia el objetivo de despertar algo en nosotros para que diéramos más de nosotros. Supiste mirar el esfuerzo y finalmente nos aprobaste, quizás no fueron aprobados justos, pero si aprobados trabajados. En nombre de todos mis compañeros y con la certeza que a lo mejor nigua día leas esta carta, te agradezco todos tus desvelos. Muchas gracias por enseñarnos química, como ningún otro profesor lo habría hecho. 
Pero pese a todas tus ganas de vernos este año en la universidad, estamos todos (excepto Ángel, el si lo vale) otra vez en 2º Bachillerato, con tu asignatura aprobada. Al ver mi nota en septiembre, me enfadé mucho y la única solución que veía era huir, huir, siempre huir. 
Y voy a pedir perdón, porque quizás vuelva a hacerlo. Yo llegué al IES Miguel de cervantes, huyendo por un motivo y huyendo de nuevo me he encontrado con el cuchillo que me hirió en el pasado. Y posiblemente, esto sea una señal del destino, como dice Sandra y sé que a lo mejor soy muy infantil al huir de esto otra vez, pero voy a volver. Porque hace tiempo que no me tiro del pelo de la cabeza y cada vez son menos los pellizcos que me doy. Así que Ojitos de pollo, siento decepcionarte, siento huir de nuevo, pero vuelvo, vuelvo, vuelvo contigo. 

Att: LuuuCerpa

Bueno, es una carta un poco personal, pero tenia que escribirla, obviamente esta carta no la leera Ojitos de pollo y si algún día esta persona llega a leerla, que no se sienta ofendida por el apodo de "Ojitos de pollo" se lo puse con todo el cariño del mundo, porque esos ojos saltones que no se apartaban de ti cuando estabas en la pizarra, eran los mismos ojos saltones y comprensivos que te miraban cuando oían tus problemas y daba esos consejos. Y que de toda la vida "académica" que llevo, me he encontrado con tres profesores maravillosos y de esos tres de ninguno me llevo mejor recuerdo que con mi Ojitos de pollo. Y con lagrimas en los ojos hoy me despido con una...
¡DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!

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