martes, 15 de septiembre de 2015

Mini-relatos de un unicornio: Hoy es el día.

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La noche había sido larga, pero por fin había sonado el despertador. Cualquier otra persona lo habría apagado y habría seguido durmiendo, pero había un motivo concreto para que yo no hiciera lo que suele hacer la gente y lo que yo hacia hasta hace tan solo veinticuatro horas..  Puse un píe en la moqueta de goma rosa que decoraba el suelo de mi habitación y palpé a oscuras en la mesita de noche hasta encontrar mis gafas.
Hoy es el día. Hoy es el día que me llevará hacer cosas que nunca antes había hecho. Eran los seis y media de la mañana, cuando abrí las persianas del dormitorio vi como el cielo estaba teñido de un rosa claro mezclándose con el azul de lo que será un nuevo día soleado.  Sonreí al precioso paisaje de la ciudad a tan temprana hora, además de disfrutar su no tan habitual silencio. Debería hacer esto más a menudo. Salí del dormitorio, para encontrarme con el silenció de un apartamento vacío. Entre en el baño y me quite el pijama frente al espejo, observando como caía al suelo cuando pasaba de mis abultadas caderas. Siempre me había visto fea y un poco rellenita, pero como hoy era un día fuera de lo habitual, me veía un tanto atractiva. Me quité la camiseta del pijama y la deje caer al suelo. Me observe, en ropa interior y pensé una vez más que no era tan fea, ni tan gorda como me veían mis ojos infelices de cada día. Abrí el grifo y esperé a que el espejo se empañará, cuando lo hizo, me acerqué al espejo y escribí: "Hoy es el día" y me metí en la ducha.

Mi inusual felicidad matutina me hizo cantar la cancion de Firework mientras me enjabonaba el pelo, por supuesto mi inglés no era nada perfecto y la letra había terminado por ser un murmullo con ritmo y estilo. Al inicio del estribillo no pude evitar venirme arriba y fingir estar en un concierto bajo la calidad lluvia del grifo. Mi micrófono con olor a fresas comenzaba a pesar así que me lo cambiaba de mano cada cierto tiempo. Olvidándome de que estaba en la ducha, comencé a dar pequeños saltitos de alegría al ritmo de "Moon, moon" de Firework que sonaba en mi mente. El final del maravilloso tema fue recibido con un par de aplausos, aplausos que me trajeron de nuevo al plato de ducha.

- Tienes buena voz, Noa. - Reconocí la voz de inmediato. Me asomé entre las cortinas para saludad a Paula. Ambas rompimos en risas. - Anda sal y sécate, tenemos mucho en que trabajar.
- Pensé que vendrías arreglada. - Negó con la cabeza.
- ¿Y estropearme el look arreglándote a ti? Ni de coña. - Salió del baño a la paz que yo cogía una toalla y me enrollaba en ella. Me enrollé el pelo en otra toalla y salí del baño para no hacerla esperar mucho.

Paula estaba sentada en mi sofá mirando una revista de nintendo que me había regalado ella misma el mes pasado.
- Pensé que ya la tenias muy vista.
- Nunca es suficiente. - Dije girándose. - ¡Todavía estas así! Vístete y tenemos cita a las 8.
- Voy, voy. - Dije entrando en mi habitación.
Hoy era el día, en el que todas las cosas que no solía hacer las voy hacer. Madrugar es tan solo una de las cosas que prometí que nunca haría y que por casualidades de la vida, hoy estoy haciendo. Me pongo unos vaqueros y una camisa ancha de baloncesto. Salí y vi a Paula sacando el vestido del armario de los abrigos. En silencio observe como se subía a una silla para descolgar un cuadro y colgar el vestido.  Hizo lo mismo con el cuadro de al lado, para posteriormente colocar el vestido que ella había traído con ella.
- Tu vestido es precioso. - Dije al verlo colgado.  No tenia nada que envidiarle al mio. - Vas a estar guapísima.
- No es mi intención hacerte sombra, pero que puedo decir, voy a estar fabulosa. - Dijo girándose para ahogar un grito al descubrir mi atuendo. - ¿Vas a ir a la peluquería con esas pintas?

Asentí, ¿Que podía decir? No iba a cambiarme de nuevo. Salimos y en media hora nos encontrábamos en la peluquera de confianza de Paula. Era un local bastante pequeño, pero muy lujosamente decorado. Fue poner un pie en aquel establecimiento y sentir por primera vez, en todo el día miedo. Miedo, nervios, llamenlo como quieran. Me deje llevar por Paula hasta una silla. Ella no paraba de hablar y yo no respondía a ninguna de sus preguntas ni afirmaciones. Eva, la peluquera, se acercó a ella y comenzaron una conversación sobre como arreglar mi desastroso pelo.

No sé como acabé con ese recogido y con esa caraba bañada en maquillaje, lo cierto es que no me quedaba tan mal como yo pensaba que me iba a quedar. Hoy era el día, en el que todo lo que nunca pensé que haría, hago. Por primera vez mi pelo se veía cuidado y arreglado y mi rostro parecía el de una porcelana, ni rastro de las pecas, ni de los puntos negros. Antes de que pudiera creerme que esa chica tan guapa del espejo era yo, ya me encontraba embutida dentro del hermoso vestido blanco que colgaba en mi salón. Ahora mis miedos y mis nervios, no se reflejaban en mi rostro, que por todo el potingue no parecía ser yo, ni en mis descuidadas uñas, que por raro que pareciera también estaban arregladas. Todo parecía ir muy deprisa, pero sin embargo el tiempo pasaba lento. Paula seguía hablando, pero yo apenas podía prestarle atención, asentía continuamente, sin creerme de que esa persona que estaba en el espejo fuese yo y si eso que iba hacer la persona que estaba frente a mi iba a ser lo correcto. De repente, estaba segura, era miedo, pero ¿A qué?

- Noa,¿Quieres dejar de asentir y sentarte? - Dijo Paula chasquandome los dedos.
- Lo siento. - Dije obedeciendo la y sentándome con cuidado.
- ¿Estas nerviosa? - Me preguntó, yo asentí como venia haciendo desde hace un buen rato, pero esta vez si le estaba respondiendo a ella. - ¿Quieres que te preparé una tila antes de que me preparé? - Negué con la cabeza.
- Tan solo reza para que no manche el vestido de vomito. - Dije agachando la cabeza.
- Noa. - Dijo agachándose para ponerme los zapatos. Nota: Zapatos de tacón, otra cosa que en la vida habría hecho la Noa de siempre. - Tranquilízate, todo va a salir genial. - Se incorporó y me dio un beso en la frente. - Voy a prepararme y salimos, tu padre estará al llegar.

" ... Y salimos, tu padre estará al llegar" Fueron las palabras que me hicieron llevarme las uñas postizas a la boca, en cuanto Paula me perdió de vista. Las mordisqueaba con cuidado de no arrancármelas de los dedos. Escuché la puerta principal abrirse y baje la mano, para que nadie pudiera ver lo que estaba haciendo, me puse en píe con cuidado y di tres pasos con cuidado hacia la puerta para recibir a mi padre, que al verme no pudo evitar soltar una lagrimita.

- Estas guapísima hija. - No le respondí simplemente le miré. No una mirada normal, no miré una mesa, no miré una revista, no miré la tele, miré a mi padre diciéndole con el poder de una mirada todo el miedo que sentía esa desconocida del espejo. El pareció entenderme porque abrió los brazos y me recogió en ellos, como cuando era pequeña y tenia una pesadilla, cuando llegaba a casa con un examen suspendo y mamá me reñía. El siempre había estado ahí guardándome ese abrazo que todo lo podía, pero parecía que esta vez no era el caso.  Aunque me sentía a gusto en los brazos de mi padre, no me tranquilizaba, como si ese ya no fuera mi lugar.

Paula no tardo en salir, se acercó a mi y me colocó una tela en el rostro. Lo hizo con mucho cuidado. Me consta que se ha visto varios vídeos de youtube para saber como se colocaban estas cosas, porque sabía que era la primera vez que colocaba uno.
Los minutos restantes se convirtieron en segundos y por cada segundo, mi corazón era capaz de latir como cincuenta mil veces más de lo habitual , aunque no paraba de repetirlo, Paula decía que era todo una exageración, que mi corazón iba normal, igual de normal que cuando hice la primera comunión o una noche cualquiera de reyes. El coche de mi padre se detuvo y Paula se despidió de mi y se bajo del coche.
- Nos vemos dentro. - Dijo mientras cerraba la puerta.
Quise gritarle que no se moviera de donde estaba, que se quedara conmigo, pero todo esta estaba planeado, había que hacer lo que había que hacer, lo que nunca habría hecho la Noa de siempre. Cerré los ojos mientras esperaba a que mi padre me dijera que podía salir. Estaba tan nerviosa, que mi mente volvió al momento de la ducha y comencé a canturrear la canción de Firework. Aunque esta vez la canción, pareció demasiado corta. Seguí mi repertorio mental de mis canciones favoritas y comencé a cantar mentalmente Roar.

Mi padre abrió la puerta y me invitó a salir, no paré de cantar la canción mentalmente hasta que me encontré en la puerta.
- ¿Estas listas? - La música que me tranquilizaba cesó y los nervios volvieron a mi como un bumerán, con más fuerzas. Miré a mi padre y asentí.

Hoy era el día, en el que cruzaría el pasillo donde todos los ojos de las personas a las que quiero me miraran. Haré el caminó para encontrarme con el amor de mi vida. Sonreí, no sé si para mi misma o para el resto del mundo. Mi madre me dijo, que fijara mi vista en el altar, que así el camino se hacia más corto, pero para mi no era así. Así que cerré los ojos y volví a cantar mentalmente Roar, dejándome llevar por el fuerte brazo de mi padre. Cuando me soltó, sentí que era el momento de abrir los ojos. Noa, Noa, Noa.
_______
- Noa Stuart ¿Quieres a Noa Smith como futura esposa?..... - Le miré a los ojos para observar como decía "Si, quiero", mientras asentía, mientras ponía un anillo de oro blanco en mi dedo. 
- Noa Smith, ¿Quieres a Noa Stuart como futuro esposo?..... - Los miedos se fueron. Los nervios se fueron. Noa me miró a los ojos y no pude evitar dejar escapar una risita. Asentí. Le pusé el anillo en el dedo. 
- Si quiero. 
Ahora se suponía que tenia que esperar a que el cura dijera " Noa Stuart puedes besar a la novia", pero como hoy era el día ¡Que diablos! Me quité el velo, yo misma, lancé mis manos a su cuello y le besé, le besé como llevaba todo el día deseando hacer. 

2 comentarios:

  1. Nada como casarse el día de "qué diablos". Ha sido fácil escoger una entrada que me gustara. SALUDOSSS

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    1. Me alegra que te gustara este relato ha tenido tan pocos comentarios y tan pocas visitas, que pensé que el relato no era del todo bueno, sin embargo muchas gracias por considerarlo de tu gusto. UN beso.

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