
Hola, hola esnifadores de purpurina.
Hoy mi intención no era escribir, hoy mi intención era pasar del mundo, hoy me he levantado he leído, he jugado, me he explotado dos ampollas (una de cada píe) y he estudiado. Luego he comido y mi plan era poner sonrisa al mundo y seguir estudiando. Pero las cosas no salen como una lo planea, nunca, el problema parece no tener solución ni de una forma ni de otra.
Reconozco que soy una cobarde, una cobarde por preferir mil veces a llorar bajo las sabanas que tragar saliva y despertarme por las mañanas para ir al instituto y enfrentarme a un nuevo curso. Si el año pasado, este mismo problema me era difícil, teniendo allí en clase a mis amigos. Teniendo hombros de sobra en los que apoyarme. Teniendo el apoyo necesario para seguir adelante y sacar el curso. Sé que podía contarle mis problemas, se que ellos no me juzgarían por llorar. Aunque fuera todos los días, pero no yo era una cobarde y aguantaba. Aguantaba y había días que explotaba y yo sola me hacia daño (Sin contar mis tirones de pelo, sin contar ese daño) Me refiero, es que no sé como decirlo, el año pasado había días que no iba a clases para poder llorar sin que nadie me viera y no por que me de vergüenza que sepan que lloro por esos problemas (que por supuesto les contaba, aunque parecía totalmente inverosímil era real), era la impotencia. Y sé que no crea que lo que hice, eso de faltar tanto a clase, estaba bien, no estaba ni bien, ni mal, era de cobarde.
Parece que fue ayer, que me bautizaron como Miss Bultos, parece que fue ayer que junto a los recreos podía hablar y distraerme, parece que fue ayer cuando Sandra me devolvía a la tierra cuando mis pensamientos me abandonaban, cuando mi silencio lo pagaban mis bracitos. Ojala hubiera llorado más en el hombro de mis compañeros, ojala me hubiera apoyado más en ellos. Ahora sigo teniendo el mismo problema, exactamente el mismo, de hecho nunca ha desaparecido, la ventaja del verano es que tenía más tiempo para soportarlo. Pero ahora vuelvo a no tener tiempo para mi. Vuelvo a tener que dedicarle el tiempo al mismo curso, solo que esta vez estoy sola. No están ellos. Ellos no se hacen una idea de los muchos que los hechos de menos.

Da igual el tiempo que dedique a tranquilizarme, a concienciarme de que es ahora o nunca, de que tengo que dar el ultimo esfuerzo para poder pasar pagina, para poder pasar el Bachillerato, que tras este curso podré tener otra vez el tiempo suficiente para sobrevivir el problema hasta que una vez por toda pueda solucionarse, da igual.... da igual que intente concienciarme de eso. El año pasado creo que podía darme el gusto de llorar y desahogarme allí, ahora ya no lo tengo. Ahora solo puedo desahogarme en casa. ¿Y cual es el problema? Que el PROBLEMA ES MI CASA, mi casa y sus habitantes. Yo sé que yo no soy un regalito de hija, que tengo mi genio y que no soy fácil de contentar, pero yo estoy estudiando y no soy una buena estudiante. Yo soy una pésima estudiante, tengo que tener perdidas de memoria, porque me cuesta retener los conceptos en esta cabecita de mierda que tengo sobre el cuello, me cuesta mucho ¿Cual es la solución que suele darme la gente a este primer problema? Pues que le dedique más tiempo, pero no puedo, porque los platos no se friegan solos, porque las cosas no se ponen en su sitio solas, porque tengo que hacerlo yo porque mi madre llega muy cansada de trabajar...aquí todo el mundo gira en torno a ella. Aquí todo el mundo debe hacer lo que sea porque ella sea feliz, para que ella llegue de trabajar y se pueda sentar en el sofá. ¿Que se lo merece? Yo no digo que no se lo merezca, pero que yo no puedo estar fregando o haciendo algo de la casa pensando en todos los deberes que tengo que hacer, en todo lo que tengo que estudiar y en todo lo que no entiendo, porque me agobio, me agobio y al final cuando me pongo solo tengo ganas de llorar, lo que hace que encima de que soy una mala estudiante no este lo suficientemente concentrada como para siquiera intentarlo.
El problema es el ambiente de mi casa, no es agradable, ni para intentar estudiar, ni para intentar ser feliz. La cosa es que ningún miembro de la familia es feliz y eso puedo observarlo con mis ojitos, pero todo es culpa mía a la larga todo es culpa mía. Supuestamente es culpa mía, porque soy yo la que acaba explotando y rompiendo cosas, cosas que por lo visto valen más que mi propia persona, o por lo menos importan más. Esta casa ni por asomo se parece a un hogar. Esto no es un hogar. Hace años que no siento esto como un hogar.

Un hogar es un lugar donde por minutos puedes ser feliz, un lugar agradable que te proporcione paz. ¿Y sabéis cual es ese lugar para mi? Cualquiera que no exista. Soy feliz en Idhún, en Panem, en un experimento de chicago, en Fantasía, en Hogwarts o en Narnia. Mi hogar esta entre las pastas de un libro, este las tablas de la estantería. Soy feliz dentro de un libro, donde nada es real.
¿Y cual es el problema de empezar el curso? Que tengo poco tiempo para leer, tengo poco tiempo para ir a visitar a mi hogar. ¿Y que hago para evadirme de todo esto? El blog.
Sí, creo que sobrevivo porque escribo todo lo que pasa por mi cabeza, ya sea el más estúpido pensamiento a una gran y brillante reflexión. Es como así decirlo la única vía de escape. ¿Y que gano con el blog? Pues personas que creen en mi, personas que me consideran interesantes y personas que me invitan a buscar un hogar entre las páginas de un nuevo libro. Gracias a este blog siento que hay muchas gente que me abre los brazos, para recibirme en algún lugar. Gente que me invita a visitar otros blogs a visitar otros mundos. Últimamente el blog es la única pequeña felicidad que tengo.

Gracias a este blog obtengo bonitas palabras, gente que comenta que le gusta lo que he escrito, gente que me dice fuera que es bonito lo que hago y no eso que suelo escuchar en casa, que bueno que sí, están orgulloso de que tenga este blog, que estarán super mega orgullosos de que lea y hagas estas reseñas, de que escriba y reflexione.
Pero me da igual lo contentos que esten conmigos por este hobbie, yo estoy cansada de escuchar que la casa esta hecha una mierda, que la casa es una mierda, que YO soy una mierda, porque no hace falta que me lo digan y me lo recuerden cada día. Yo ta lo sé.
Entonces yo muy triste, muy enfadada y muy preocupada porque no sé que repercusiones habrá tanto dentro como fuera de la pantalla tras esta entrada me despido con (una buena dosis de) con una...
¡DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!