Capitulo 5
Entré en el ascensor y me miré en el espejo como solían hacer
las chicas de mi edad, solo que yo no lo hacía para contemplar si se me notaban
la edad en la cara o si iba adecuadamente maquillada, me miré porque era lo
único que podía mirar. Pulsé el botón hacia la última planta, donde se encontraba
los libros juveniles. El ascenso se abrió y yo salí, como es obvio no me iba
aquedar ahí dentro toda mi vida, subiendo y bajando. Lo que me recordó a esa
espantosa canción de Ensaladilla Iglesia. “Comiendo, comiendo, comiendo,
comiendo” cantaba mi mente “tu donut y el mío, llenando el vacío, subiendo y
bajando” Me di una hostia mental. Dulce Amargo la tiene puesta todo el día y yo
me quejo y ahora voy pienso en esa
canción. Me fui a la primera mesa donde descubrí un libro muy interesante
“Hermoso pastel” leí la sinopsis y lo volví a dejar en la mesa. 25€ ¿De dónde
se creen que viene el dinero de los arboles? Lo que si viene de los árboles son
los libros. Otra hostia mental, últimamente o pienso en la chica del chocolate
o solo pienso tonterías. Alcé la cabeza y me pareció ver a la chica de
chocolate alzando la mano, intentando alcanzar algo, pero directamente aparte
la mirada hacia la estantería de al lado “Los huevos del hambre”, me acerqué
casi corriendo y leí la sinopsis aunque ya la había leído en internet, en libro
impresionaba más. Quiero leerlo. Ya. Miré de reojo a la chica que se parecía a
la chica de chocolate para descubrir que ERA LA CHICA DE CHOCOLATE. Y estaba en
la estantería de al lado intentando alcanzar algún libro. Me acerqué a ella muy
sigilosamente y leí el lomo del libro que intentaba coger. “Bel: Amor más allá
del Menú”, la aparté con un suave empujón y me puses de puntilla para alcanzar
el libro. Lo cogí y leí la sinopsis. Cuando terminé de leerlo se lo tendí a la
chica de chocolate y le sonreír.
-
Tiene buena pinta.
-
¡Cake! – Dijo en un tono casi de fastidio.
Mierda ahora me toca a mí decir su nombre, miré en todas
direcciones buscando un letrero que me dijera como se llamaba, pero claro, eso
no iba a suceder, la miré y le sonreí de
nuevo.
-
Hola. ¿Qué hace una chica como tú en un sitio
como este? Espera, no respondas, lo sé. – Escuché como se reía, pero mis ojos
comenzaron a buscar de nuevo su nombre entre las letras de los libros. Se
cubrió la cara con el libro. - ¿Por qué te escondes? ¿Tienes un grano? - ¿Y yo
porqué hablo tanto? A sí, porque no quiero encontrarme en la situación de tener
que llamarla. Bueno parece que mis comentarios le hacen gracia.
-
No sé, ha sido un impulso. – Silencio incómodo.
La chica del chocolate agachó la cabeza y leyó la sinopsis. Me miró y dijo de
sopetón. – Tienes razón, tiene buena pinta.
-
Todos los libros merecen ser leídos. – Dije
tocando el lomo de los libros de las estanterías si apartar la mirada de la
chica de chocolate. – Tengan o no buena pinta.
La chica de chocolate asintió con la cabeza y el silencio
volvió a reinar entre nosotras. No entiendo porque dije eso ¿Por el afán de
quedar como una chica intelectual? ¿Quería impresionarla? ¿Por qué soy tan
estúpida? No me habla. ¿Qué estará pensando? Fruncí el ceño, como si ese gesto
pudiera descifrar mucho de ella, pero adivina, no pasó nada, seguía sin saber
su nombre. Quizás sea el momento de preguntarlo. Abrí la boca, pero no dije
nada. Ella no me estaba mirando, tenía la mirada fija en el libro, lo agradecí
ya que me habría visto hacer eso y habría hecho el ridículo de una manera
impresionante. Y esa frase sobre los libros me había quedado tan bonita que no
quería estropear mi imagen. Me miró y me puse un poco nerviosa, no sé con qué
cara de pensadora me había pillado.
-
¿Sabes que significa la palabra “paupérrimo”? –
No me esperaba esa pregunta. No, no lo sabía. Sin decir nada le alcé un dedo y
le di la espalda.
-
Voy por un diccionario.
Pase por varias estanterías hasta llegar al ascensor y le di
el botón. Entonces vi a la chica de chocolate un poco inquieta.
-
¿Te pasa algo?
-
No, solo tengo un poco de claustrofobia.
La miré un poco dudosa, no quería meter la pata, pero yo era
muy vaga. Bueno por ella y por la palabra “paupérrimo” me acerqué a las escaleras
y la invité a pasar primero. Bajábamos en un silencio tan silencioso que podía
escuchar como mis neuronas cuchicheaban sobre los estímulos. (Y suena muy
estúpido esta comparación) Entonces caí en la cuenta de que estaba bajando las
escaleras, yo, haciendo una actividad física. Miré a la chica de chocolate y me
dije: “Se uno de sus miedos y aun no se su nombre” Manda huevos la cosa.
-
¡Cake! Cuando un grillo grilla ¿Cómo se dice? –
Vale, me gustaba su forma de romper el silencio. Me quede pensando un rato.
-
Creo que el verbo grillar es el adecuado. –
Pensé sobre lo que acaba de decir ¿o no? – Yo grillo, tus grillas, él grilla….
Buscaremos grillar en el diccionario también.
Llegamos a la primera planta donde se encontraba los la
estantería de los diccionarios. Guardamos silencio hasta llegar a la estantería
de español y la miré con una sonrisa de tele tienda.
-
¿Prefieres alguna editorial?
-
Me da igual. – Dijo sonriente como ella sola,
aun con el libro en la mano, no me había dado cuenta de eso en todo el trayecto.
-
Veamos. – Dije cogiendo un diccionario al azar.
– a, b, c, d, e, f, g…. ¿Buscamos grillar primero?
-
Me parece bien. – Dijo inclinando la cabeza como
si la respuesta fuera obvia.
-
Grillar. Enhorabuena, la palabra existe. – Dije
sonriente. - Intrigar con fines políticos, pero mucho me temo que eso no lo
hacen los grillos.
-
¿Quién te dice que no? ¿Quién te dice que no están
conspirando contra nosotros? – Dijo con un tono dramático.
-
¿Disney? – Dije recordando al grillo de Fa
Mulan, ¡era tan mono! Agaché la cabeza de nuevo al diccionario. Busqué el
segundo significado de la palabra grillar por si ese era el que buscábamos. - Dicho
de un grillo: cantar.
Pues sí, se utiliza para el canto del grillo. – Mantuve la cabeza gacha y por
instinto seguí leyendo. – Grillarse: perder la energía de las facultades
mentales. Sinónimo de chiflarse.
-
Estas grillada.
-
Así me gusta que adoptes nuevo vocabulario. –
Caí en la cuenta de que me había llamado chiflada y me reí para mis adentros. –
Tú también estas grillada.
-
Paupérrimo. Ahora. – La obedecí y pasé las páginas
diciendo mentalmente h, i, j, k, l, m, n, ñ, o, p…yeah.
-
Paupérrimo. – dije en voz alta. – Superlativo de
pobre muy pobre.
-
Ya puedo morir en paz. – Dijo con la mirada
perdida en algún sitio. Al cabo de unos minutos me miró. - ¿Vamos al McDonald’s?
-
Mejor Burger King, mi bolsillo demuestra lo paupérrima
que soy. – Guarde silencio dúrate un corto periodo de tiempo. – Hay bebidas
gratis. – Aclare.
-
Así me gusta que adoptes nuevo vocabulario y
ahorres.
Se enganchó a mi brazo y me sacó del café del libro. Paseamos
hasta el Burguer King de la esquina de la Caipiriña. Entonces pensé que absurdo
poner un Burger King junto a un McDonald’s se parado solamente por una tienda
de medias llamada Macedonia. Suspiré y entramos en Burguer King.
¿Como fue para Cookie?-->.Ven y Estruchame
Me he reído mucho. Este es el mejor Capitulo, por ahora. xDD
ResponderEliminarNo me he podido reír más con la canción del donut. Me ha encantado el capítulo. Sois geniales! Me voy a visitar a Cookie
ResponderEliminarYo también creo que este es el capitulo mas divertido. Lo del Donut fue una bomba de inspiración. xD
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