La gran idea de Sofia.
Salimos del supermercado y una señora vestida con ropa rota y desgastada, nos alza una lata y nos habla, creo que pide dinero... me meto la mano en el bolsillo, como mil veces he visto hacer a mi madre, saco un caramelo y se lo tiendo a la señora. No tengo ni idea si eso puede servirle más que las monedas que le da la gente, pero es lo único que tengo en el bolsillo. La señora me acepta el caramelo y me sonríe. Mi padre me da la mano y caminamos hacia el coche, entonces no puede resistirme:
- Papá ¿Por qué esa mujer esta sentada en esa puerta?
- Es pobre y no tiene otra forma de ganar dinero. - Responde sin mirarme. - pero tienes que tener cuidado, no todos quieren dinero para comer.
- ¿Y para qué quieren el dinero?
- Para otras cosas. - Mi padre abrió la puerta del coche y me pide que suba, le obedezco y el me coloca el cinturón de seguridad, que debido a la silla es más complicado de lo que debería ser.
- ¿Y por qué tenemos que comprarle comida a esos niños?
- Porque sus padres no tienen dinero para comprar comida. - Cerro la puerta y se subió en el asiento del conductor.
- Papá. - Le llamo.
- ¿Qué? - Me dice cansado y con una sonrisa en los labios.
- ¿Por qué son pobres esos niños? - Mi padre arranca el coche a la vez que lanza un largo suspiro.
- Esa es una buena pregunta para tener ocho años, Sofia. - Se pensó la respuesta un buen rato y me miró por el retrovisor. - Resulta que en el mundo hay mucha gente egoísta, que tiene mucha dinero y que lo malgasta o lo guarda muy, muy bien... - Se paró el coche en un semáforo y me miró directamente. - Pero a pesar de eso siguen ganando dinero y eso hace que haya cada vez más pobreza en el mundo.
No sigo preguntando, apoyo la cabeza en el cristal y analizo toda la nueva información. Mi profesora dice que necesitamos comer para obtener energía y poder crecer, además de movernos. No me pareció justo que esas personas con tanto dinero no le comprara comida a esos niños, porque les evitaba el crecimiento. El otro día en una excursión a un parque la maestra nos dijo que las plantes cogían los alimentos del suelo y la energía del sol para crecer, recuerdo que le pregunté si los arbustos y las flores eran más pequeño porque el árbol le robaba la energía o los alimentos. Mi maestra se empezó a reír, como si eso fuera una locura y me explico que cada planta absorbe la energía que necesita y la que no necesitan lo la cogen. ¿No debería ser así con el resto de las cosas? Pensé en esos niños que no podían ir al supermercado a comprar comida porque no tiene dinero para hacerlo, es como si solo los arboles de oro pudieran crecer. Miro de reojo la bolsa de alimentos que ha comprado, miro el arroz que mi padre ha comprado y me encojo de hombros.
Que extraño es el mundo, quizá deberíamos ser todos como las plantas.
Que historia tan llena de emoción
ResponderEliminarGracias ^-^
EliminarHola Lucía!!
ResponderEliminarUna historia muy emotiva, pero cargada de sinceridad, pues es lo que sucede hoy en el mundo. Muchos tendrían que leer esto y aprender!
Besos <3
Muchas gracias, la verdad es que me halaga mucho este comentario. ^-^ Un beso enorme.
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