viernes, 6 de mayo de 2016

La gran idea de Sofia.

Imagen de cat, girl, and cute

La gran idea de Sofia.

El otro día vino una mujer muy extraña al colegio, tenia un pelo muy rizado y corto, vestía con un poncho enorme y trajo un enorme carro de la compra, nos explico que había muchos niños como nosotros pasando hambre en un lugar del mundo y pidió que trajéramos productor como arroz, macarrones o cualquier tipo de pasta o legumbre. Nos dio un papel para que nuestros padres estuvieran atentos a la actividad y por eso estoy con mi padre en el super mercado, comprando comida, para esos niños que lo necesitan. Yo no entiendo mucho porque tenemos que hacerlo, mi padre dice que es un deber ayudar a la gente que lo necesita, así que me lo he tomado como una especie de trabajo de clase, como cuando nos manda hacer una redacción de 20 lineas, pero tenia curiosidad de saber porque esos niños no tienen comida, no pueden acompañar a sus padres al supermercado para comprar garbanzos o cualquier otra cosa...dicen que mi curiosidad es tan solo por el hecho de ser niño y me repiten con bastante frecuencia eso de que "la curiosidad  mató al gato", yo tengo un gato, se llama Fa, porque es mi nota favorita y queda gracioso cuando hablo de ella con mis amigos y digo "Mi Fa", yo no quiero que mi gato muera, así que a veces me ahorro el preguntar y dejo que la gente me resuelva mis dudas sin querer.

Salimos del supermercado y una señora vestida con ropa rota y desgastada, nos alza una lata y nos habla, creo que pide dinero... me meto la mano en el bolsillo, como mil veces he visto hacer a mi madre, saco un caramelo y se lo tiendo a la señora. No tengo ni idea si eso puede servirle más que las monedas que le da la gente, pero es lo único que tengo en el bolsillo. La señora me acepta el caramelo y me sonríe. Mi padre me da la mano y caminamos hacia el coche, entonces no puede resistirme:
- Papá ¿Por qué esa mujer esta sentada en esa puerta?
- Es pobre y no tiene otra forma de ganar dinero. -  Responde sin mirarme. - pero tienes que tener cuidado, no todos quieren dinero para comer.
-  ¿Y para qué quieren el dinero?
- Para otras cosas. - Mi padre abrió la puerta del coche y me pide que suba, le obedezco y el me coloca el cinturón de seguridad, que debido a la silla es más complicado de lo que debería ser.
- ¿Y por qué tenemos que comprarle comida a esos niños?
- Porque sus padres no tienen dinero para comprar comida. - Cerro la puerta y se subió en el asiento del conductor.
- Papá. - Le llamo.
- ¿Qué? - Me dice cansado y con una sonrisa en los labios.
- ¿Por qué son pobres esos niños? - Mi padre arranca el coche a la vez que lanza un largo suspiro.
-  Esa es una buena pregunta para tener ocho años, Sofia. - Se pensó la respuesta un buen rato y me miró por el retrovisor. - Resulta que en el mundo hay mucha gente egoísta, que tiene mucha dinero y que lo malgasta o lo guarda muy, muy bien... - Se paró el coche en un semáforo y me miró directamente. - Pero a pesar de eso siguen ganando dinero y eso hace que haya cada vez más pobreza en el mundo.

No sigo preguntando, apoyo la cabeza en el cristal y analizo toda la nueva información. Mi profesora dice que necesitamos comer para obtener energía y poder crecer, además de movernos. No me pareció justo que esas personas con tanto dinero no le comprara comida a esos niños, porque les evitaba el crecimiento. El otro día en una excursión a un parque la maestra nos dijo que las plantes cogían los alimentos del suelo y la energía del sol para crecer, recuerdo que le pregunté si los arbustos y las flores eran más pequeño porque el árbol le robaba la energía o los alimentos. Mi maestra se empezó a reír, como si eso fuera una locura y me explico que cada planta absorbe la energía que necesita y la que no necesitan lo la cogen. ¿No debería ser así con el resto de las cosas? Pensé en esos niños que no podían ir al supermercado a comprar comida porque no tiene dinero para hacerlo, es como si solo los arboles de oro pudieran crecer. Miro de reojo la bolsa de alimentos que ha comprado, miro el arroz que mi padre ha comprado y me encojo de hombros.
Que extraño es el mundo, quizá deberíamos ser todos como las plantas. 

4 comentarios:

  1. Que historia tan llena de emoción

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  2. Hola Lucía!!
    Una historia muy emotiva, pero cargada de sinceridad, pues es lo que sucede hoy en el mundo. Muchos tendrían que leer esto y aprender!
    Besos <3

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, la verdad es que me halaga mucho este comentario. ^-^ Un beso enorme.

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