martes, 9 de septiembre de 2014

Ven y engórdame: Prologo.

Todo empezó un 30 noviembre. Cake llegaba tarde a clase y corría con la mirada perdida por el inmenso pasillo del instituto “IES Dulce de leche”. El timbre hacía tiempo que había sonado y todavía de todas partes salían alumnos que obligaban a Cake a disminuir su paso.  Intentó concentrarse  en no chocar con los alumnos que parecían pisar huevos, pero sus intenciones fueron en vano. Comenzó a pensar en si merecía la pena entrar en clase de Ingles ya que no tenía la tarea hecha y lo único que le esperaba era dos buenos sermones uno por haber llegado tarde y otro por no haber hecho los deberes que con tanto empeño la profesora mando para el fin de semana. Entonces chocó con alguien y su archivador cayó al suelo esparciendo todas las hojas.
 Mierda. – Dijo Cake mal humorada.
- Lo siento, Cake. – Dijo Piruleta.  – No te vi.
- No pasa nada, Piru. – Cake le dedicó una sonrisa. – Tengo un poco de prisa, clase con Amargura.
- Vaya lo siento. – Piruleta le dedicó una sonrisa. – Te presento a Cokie, es nueva. Ella es Cake.
 Encantada Cake. – Añadió la joven. No era muy alta y su figura quedaba escondida tras un gordo archivador, eso explicaba porque Cake no se había percatado de su presencia.
- Igualmente. Adiós.
Cake retomó su camino a toda prisa hacia la clase. Cuando llegó la puerta estaba cerrada. Cake se paró para tomar aire  y se apoyó agotada en la pared. Respiró hondo antes de llamar a la puerta y sumirse en un camino de humillación.  Tocó dos veces la puerta y luego la abrió lentamente asomando su rubia cabeza. Todas las miradas se clavaron en ella, la que más miedo daba, la mirada de la profesora. Amargura.
Cake cruzó el pasillo que formaban las mesas, mientras ignoraba los comentarios y risas que de ellas procedían. Se sentó en su sitio y comenzó a sacar los materiales. No se dirigió a la profesora en ningún momento y ella no interrumpió su clase. Gesto que agradeció. Abrió su cuaderno e intentó coger apuntes, pero la mente se empezó a distraer.
En su cuaderno empezó a dibujar galletas y tartas y su barriga no tardó en rugir y dar la primera señal de hambre. Se llevó el resto de la clase imaginando los distintos platos que su padre podría estar preparando justo en ese momento para el almuerzo.  Cuando el timbre que indicaba el final de las clases tocó todos comenzaron a recoger. La profesora Amargura llamó a Cake con la mano para que se acercara a su mesa. 
- Cake, ¿Por qué ha llegado tarde?
 No, es que… Salí tarde de la anterior clase.
-  Tus compañeros también tenían una “anterior Clase”
 Estoy segura que mis compañeros no tienen tantas dificultades para la física como llevo teniendo yo este curso.
Dicho eso, Cake salió de la clase y cerró la puerta con demasiada fuerza. Caminó a pasos ligeros de camino a la puerta donde Piruleta se abalanzó sobre ella.
- ¿Qué tal la clase, Cake? – Dijo rodeándola aun con sus brazos.
-   No voy a volver a entrar… - Cake dedicó una sonrisa a Piru y a la alumna nueva ¿Cómo se llamaba?
- Vaya.... ¿Y qué harás por tu cumple? Helado de fresa y yo ya hemos pensado que regalarte. – Piru se alejó de ella y le dedicó una sonrisa.
-   Pensé en ir al parque Cumbre de azúcar…pero ya creare un grupo de WhatsApp.
- Buena idea, lo pasaremos bien Cake, ya verás.
 Tú también puedes venir si quieres. – Cake se dirigió por primera vez a ella, que le dedicó una sonrisa y asintió. Era una chica guapa, tenía el pelo casi negro y unos ojos color caramelo cremoso. Cake le dedicó otra sonrisa, mientras intentaba recordar su nombre “¿Marta, Chari, Pocahonta…Esmeralda…?”

Volvieron a casa las tres juntas, primero fueron a casa de Piru que vivía más cerca  y donde se pararon a hablar de libros y de películas que recientemente habían publicado y estrenado. Piru entró en su casa dejándolas solas. Ambas chicas se quedaron en la puerta hablando un poco, donde coincidieron en gustos literarios, cinematográficos y demás. Quedaron para ir al fnac y comprar nuevos libros.  El resto del camino a casa lo hicieron juntas y en ningún momento se atrevió a preguntarle cómo se llamaba. 

2 comentarios:

¿Podrías proporcionar un poco de purpurina a este blog? Deja tu comentario y no olvide despedirte con una...
¡DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!