domingo, 14 de septiembre de 2014

¿Y si nos hemos equivocado?

Llevo meses, casi todo el verano siendo insoportable, me deprimo por nada, lloro a cada segundo y cualquier palabras que me digan pueden ser mal interpretada por mi perverso cerebro. Las discusiones con mi pareja son cada vez más frecuentes y sé que principalmente es culpa mía y de mi cerebro dañino, no hago más que pensar, si esto es correcto, si no lo es, si es normal en una pareja, si no lo es. Y no dejo de desear ser la misma que antes, ser más feliz por cualquier cosa  y sentirme mejor no solo con el resto del mundo sino también conmigo misma. Y por si todo eso era poco mediante twitter me llega un cortometraje de esos, triste muy triste, que me ha hecho pensar más en lo que siento y en lo que quizás debería sentir. Y si quizás soy yo la que está haciendo daño, aunque sea yo la que este siempre llorando abrazada a mi almohada. ¿Y si soy yo el problema principal? ¿Y si me estoy engañando? Y todas esas preguntas han surgido en mi asqueroso cerebro tras ver el vídeo.




A veces crees que amas, pero no amas, simplemente no sabes diferenciar entre el amor que sientes por esa persona con el significado que realmente damos a la palabra AMOR y temo que esto sea el fin,  porque sé que nos queremos, pero y si no es más que eso. Querer. Yo quiero a mucha gente…
También he llegado a pensar y si ese “Autoengaño” que creo que nos estamos haciendo es la razón por la que discutimos y si es exactamente eso lo que nos pasa y ni él ni yo nos estamos dando cuenta.  
Ahora mismo me cuesta mucho pensar sobre esto, y sobre cualquier cosa relacionada, no sé absolutamente como más expresar lo que siento, no sé ya elegir las palabras. Sé que le necesito, igual que necesito a mis amigos, a mi familia… pero aun así y si no es  suficiente. 
¿Y si nos hemos equivocado? ¿Y si aún no sé absolutamente nada sobre el amor, ni sus derivados?
Por el momento tengo claro que le quiero y que deseo que todo esto siga adelante como estos últimos años, que sin ninguna duda han sido los mejores de mi vida.
Me despido con lágrimas en los ojos y con una

DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!!

sábado, 13 de septiembre de 2014

martes, 9 de septiembre de 2014

Esperar algo.


 Buenas noches esnifadores. Hoy estoy en esos días en los que todo, absolutamente todo te parece una mierda. Tu lista de reproducciones se repite tres o cuatro veces, (Teniendo en cuenta que tienes mas de 367 canciones), no hay tweet nuevos, no echan nada interesante en la tele, te has leído 10 capítulos de el libro y ya no sabes en que postura ponerte para estar cómoda. Nadie sale, todos estudian, pero tu has terminado. A tu móvil se  le acaba la batería y en tu casa han desaparecido los cargadores. Te llevas todo el día esperando algo que nunca llega y sabes que cuando mañana te despiertes estarás esperando igual y obtendrás los mismos resultados. Días en los que nada parece contentarte. Esos días de mierda que te pegas frente al ventilador, escuchando música. Algunas te hacen llorar, otras te hacen reír, otras en cambio no despiertan ninguna emoción en ti. Días en los que te comes todo el chocolate que hay en tu casa, porque te aburres tanto que lo confundes con el ansia de comer. Y esperar... y seguir esperando.

Esperar es una palabra bonita. "Te voy a esperar. Mañana te esperare en el portal. Espero hacerte feliz...." pero es una acción que duele y ademas a veces aburre. "Espero que me llame. Espero enamorarle. Espero adelgazar este año. Espero poder ver algún que otro Anime." Ese "Espero" que sabes que no depende de ti que te llame, que se enamore, que adelgaces (Sin renunciar al chocolate), ni disponer tiempo para ver o leer lo que quisieras. Todos nos quejamos de que no tenemos tiempo para nada y cuando tenemos tiempo,  no sabemos que hacer. 

Pues esos días libres en los que te llevas una hora dibujando te aburres, cuatro horas y media leyendo de todas las posturas posibles y aun te sobra tiempo para dormir y para seguir esperando a que pase algo mas emocionante fuera de las paginas de "Leal". 
Pues en realidad así a sido todo mi verano. Una eterna espera de algo que aun no ha pasado y temo que no pasara...

Y bueno, hoy me toca seguir esperando y ya me quedan pocas horas para terminar este asqueroso martes. 
Buenas noches y me despido con una
DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!

Ven y engórdame: Prologo.

Todo empezó un 30 noviembre. Cake llegaba tarde a clase y corría con la mirada perdida por el inmenso pasillo del instituto “IES Dulce de leche”. El timbre hacía tiempo que había sonado y todavía de todas partes salían alumnos que obligaban a Cake a disminuir su paso.  Intentó concentrarse  en no chocar con los alumnos que parecían pisar huevos, pero sus intenciones fueron en vano. Comenzó a pensar en si merecía la pena entrar en clase de Ingles ya que no tenía la tarea hecha y lo único que le esperaba era dos buenos sermones uno por haber llegado tarde y otro por no haber hecho los deberes que con tanto empeño la profesora mando para el fin de semana. Entonces chocó con alguien y su archivador cayó al suelo esparciendo todas las hojas.
 Mierda. – Dijo Cake mal humorada.
- Lo siento, Cake. – Dijo Piruleta.  – No te vi.
- No pasa nada, Piru. – Cake le dedicó una sonrisa. – Tengo un poco de prisa, clase con Amargura.
- Vaya lo siento. – Piruleta le dedicó una sonrisa. – Te presento a Cokie, es nueva. Ella es Cake.
 Encantada Cake. – Añadió la joven. No era muy alta y su figura quedaba escondida tras un gordo archivador, eso explicaba porque Cake no se había percatado de su presencia.
- Igualmente. Adiós.
Cake retomó su camino a toda prisa hacia la clase. Cuando llegó la puerta estaba cerrada. Cake se paró para tomar aire  y se apoyó agotada en la pared. Respiró hondo antes de llamar a la puerta y sumirse en un camino de humillación.  Tocó dos veces la puerta y luego la abrió lentamente asomando su rubia cabeza. Todas las miradas se clavaron en ella, la que más miedo daba, la mirada de la profesora. Amargura.
Cake cruzó el pasillo que formaban las mesas, mientras ignoraba los comentarios y risas que de ellas procedían. Se sentó en su sitio y comenzó a sacar los materiales. No se dirigió a la profesora en ningún momento y ella no interrumpió su clase. Gesto que agradeció. Abrió su cuaderno e intentó coger apuntes, pero la mente se empezó a distraer.
En su cuaderno empezó a dibujar galletas y tartas y su barriga no tardó en rugir y dar la primera señal de hambre. Se llevó el resto de la clase imaginando los distintos platos que su padre podría estar preparando justo en ese momento para el almuerzo.  Cuando el timbre que indicaba el final de las clases tocó todos comenzaron a recoger. La profesora Amargura llamó a Cake con la mano para que se acercara a su mesa. 
- Cake, ¿Por qué ha llegado tarde?
 No, es que… Salí tarde de la anterior clase.
-  Tus compañeros también tenían una “anterior Clase”
 Estoy segura que mis compañeros no tienen tantas dificultades para la física como llevo teniendo yo este curso.
Dicho eso, Cake salió de la clase y cerró la puerta con demasiada fuerza. Caminó a pasos ligeros de camino a la puerta donde Piruleta se abalanzó sobre ella.
- ¿Qué tal la clase, Cake? – Dijo rodeándola aun con sus brazos.
-   No voy a volver a entrar… - Cake dedicó una sonrisa a Piru y a la alumna nueva ¿Cómo se llamaba?
- Vaya.... ¿Y qué harás por tu cumple? Helado de fresa y yo ya hemos pensado que regalarte. – Piru se alejó de ella y le dedicó una sonrisa.
-   Pensé en ir al parque Cumbre de azúcar…pero ya creare un grupo de WhatsApp.
- Buena idea, lo pasaremos bien Cake, ya verás.
 Tú también puedes venir si quieres. – Cake se dirigió por primera vez a ella, que le dedicó una sonrisa y asintió. Era una chica guapa, tenía el pelo casi negro y unos ojos color caramelo cremoso. Cake le dedicó otra sonrisa, mientras intentaba recordar su nombre “¿Marta, Chari, Pocahonta…Esmeralda…?”

Volvieron a casa las tres juntas, primero fueron a casa de Piru que vivía más cerca  y donde se pararon a hablar de libros y de películas que recientemente habían publicado y estrenado. Piru entró en su casa dejándolas solas. Ambas chicas se quedaron en la puerta hablando un poco, donde coincidieron en gustos literarios, cinematográficos y demás. Quedaron para ir al fnac y comprar nuevos libros.  El resto del camino a casa lo hicieron juntas y en ningún momento se atrevió a preguntarle cómo se llamaba. 

lunes, 1 de septiembre de 2014

Micro-historia: No es un poema.


ELLOS (Segunda Parte)

Ella le dijo ven.
El dijo que no podía.
Ella se cansó de esperar.
El no la entendía.
Ella le dejo.
El quiso ir.
Ella le dijo que no.
El le dijo que iría, que necesitaba verla.
Ella le sigue esperando...