jueves, 24 de julio de 2014

Micro-historia por un unicornio: Otro amor vendrá.

La habitación se me estaba quedando pequeña, pero aun no estaba preparada para salir a la calle. Cada tarde al despertar de la siesta me entretenía en leer todos los mensajes y correos de amigos que me animaban a salir y a divertirme, pero nunca contestaba. Ellos no se rendían, mi madre entraba en mi habitación a interrumpir mi tranquila soledad para decirme que había alguien al teléfono, pero nunca decía el nombre que deseaba escuchar. Víctor. Hacia seis meses que lo habíamos dejado, bueno que yo le había dejado. Cada día que pasaba me sentía mas culpable del fin de nuestra relación y me arrepentir de haberle dicho "¿Quedamos como amigos?", aun siento alfileres en el pecho cada vez que pienso en lo ocurrido. Cada rincón de la habitación me recordaba a él y era incapaz de dejar de pensar en el ni siquiera un instante. Aun tengo fotos de alguno de los momentos que han quedado petrificados, los fines de semana en la playa y aquellas vacaciones en las islas. Debería haberme desecho de ellas, pero no podía desprenderme de un recuerdo tan bonito.
Tumbada en mi cama se podía ver las estrellas cada noche desde la ventana, era una de los pasatiempos favoritos de Víctor. 
Cada tarde al llegar de la academia, me sentaba en mi escritorio a terminar la tarea mientras el me esperaba tumbado en mi cama, mirando la ventana cuando aun el sol podía alumbrar la habitación, canturreaba canciones o leía un libro, siempre pacifico y calmado esperando que me reuniera con él. Una vez hecha la tarea, el sol solo dejaba escapar algunos rayos naranjas que apenan podían iluminar la habitación entera. Me tumbaba junto a el y apoyaba mi cabeza en su pecho mientras el seguía leyendo, solía acariciarme la cabeza con su mano libre y me susurraba "por favor pasa me la pagina" solo para no dejar de tocarme el pelo. 
Nos quedábamos así hasta que el sol ya no alumbraba. El cerraba el libro y lo dejaba en la mesita de noche. Me besaba la frente, luego la nariz, hasta terminar en mis labios donde jugaba con mi labio entre sus dientes. No necesitábamos hablar, casi nunca lo hacíamos. 
Después de desatar toda la pasión acumulada, nos quedábamos mirando la ventana y uniendo estrella con estrella con lineas imaginarias creando nuevas constelaciones que solo para nosotros tenían significado. 

No se como ocurrió, pero él cambio, yo cambie y nada volvió a ser lo mismo. Él no era el mismo. 

Me incline para coger el portátil, hoy no tenia ganas de dormir siesta, así que iba a pasar a lo de leer los correos, si es que hoy había recibido algunos. Tenia 5 correos de Oscar y unos 10 de Lola. ¿No se cansaran? Leí el primero.
 "Hola caracola, se que estas mal, pero no puedes faltar a mi cumpleaños. SOY TU MEJOR AMIGO no me abandones por un bipolar. ¿Que culpa tengo yo que las hormonas le hallan trastornado? Por favor ven a mi cumpleaños y responde por el amor de dios. 
Esta tarde en el bar de mi tío Enrique a las 18:30, la fiesta no tendrá fin. Así celebramos también que te has quedado soltera."  
Entrecerré los ojos. Oscar a veces tenia muy poco tacto. Borre ese correo y los otros cuatro, me imaginaba que serian un poco mas de lo mismo. Luego abrí uno de Lola. 

"Laura, ¿Sabes cual es el compuesto qui mico para evitar un embarazo? ..... (Tiempo para pensar) ... Nitrato de meterla...(Tiempo para reírte)  Laura tía, te hecho de menos por favor ábreme la puerta algún día, cógeme el teléfono. Sé que lo estas pasando mal, pero no puedes estar en casa llorando y comiendo Helado... (Tiempo para que me digas... "La que comes helados cuando esta triste eres tu")... Bueno, tu me has entendido. Esta tarde es el cumple de Oscar voy a recogerte a las 6. Te quiero Besos." 

Leí los otros 9 correos de Lola, eran chistes con muy poca gracia. Miré el reloj. 17:57. Bueno, quizás sea la hora de salir. Me levanté de la cama y abrí el armario para examinar mi ropa. Hacia seis meses que tan solo abría el cajón de los pijamas y el de la ropa interior. Encontré una blusa de color azul y unos vaqueros cortos. Escogí eso, saque unas manoletinas de debajo de la cama y salí del cuarto justo cuando Lola llamó a la puerta. Me adelanté a mi padre para abrir la puerta y al ver a Lola me lancé a sus brazos.

- Lola, Te he echado de menos.
- Cualquiera lo diría. ¿vamos? - dijo tendiéndome el brazo. 

Ambas no fuimos agarradas del brazo hasta el bar del tío de Oscar. Cuando llegamos Lola me soltó para abrazar a sus amigos y fue entonces cuando sentí un golpe en él lado derecho y caí al suelo. 
No lo había visto llegar, pero un chico con una bicicleta se abalanzó sobre mi cayendo con todo su peso y la bici encima de mi. Me pintaban los oídos desde que mi cabeza golpeo el suelo, pero podía leer en los labios de un rostro difuminado "Perdona, lo siento, disculpa". El rostro poco a poco fue aclarándose y el pitido ceso con bastante rapidez, Lola se había sentado junto a mi y tendía un abolsa de hielo. 
- Perdona. - pude oir que decia el chico. 
Me fije entonces en él. Tenia el pelo corto y castaño, no dejaba de rascarse y de pasarse la manos sobre la nuca. Su mirada recorría mi cuerpo de arriba abajo y la mueca de sus labios dejaban al descubierto todo tipo de preocupación. 
- No pasa nada. - Logre decir. - No duele tanto como aparenta.
- Lo lamento de verdad. - Dijo mirándome a los ojos. 
Siento que me templaba todo el cuerpo mientras conducía la bolsa de hielo sobre la zona que mas me dolía de la cabeza. Estaba nerviosa pero le mantuve la mirada. Sonreí. No era el momento, pero no pude evitar sonreír. En realidad no me dolía nada y su rostro lleno de preocupación me hacia sentir "magistralmente" bien. Entonces su rostro cambio de preocupación a satisfacción. Me dedico una sonrisa. 
Y allí nos quedamos. Yo sentada en el suelo mirando como una completa gilipollas a un chico de cuclillas que había tenido un torpe accidente en bici. 
Supe en ese preciso instante que una nueva y apasionante historia de amor se asomaba a mi vida. 

4 comentarios:

  1. El amor esta en la vuelta de una esquina, una no puede encerrarse. Historia OBVIA.

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  2. Lo creas o no Lu, este micro relato me ha ayudado. Luego seré yo el capullo que la dejo, pero... a veces es mejor cortar por lo sano antes que sufrir un día si y otro también.

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  3. Sabes lo que pienso? que es una bonita historia que deja claro eso de que tras una relación no hay que cerrarse puertas. El amor viene, se va, y puede volver a venir. Y oye, cuando vuelva a llegar no hay que rechazarlo.
    Me ha gustado mucho.

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    1. Ese era justo el mensaje que quería dar con esta historia. ^-^

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