viernes, 12 de febrero de 2016

La carta del buzón.

Imagen de love, hug, and kris
Hola, hola esnifadores de purpurina, no pensaba hacer nada especial por la fecha de San Valentín a parte de la reseña de "El chico de las estrellas", un libro del que no hablaré en este post, porque sino no podré hablaros de el el domingo. Hoy tengo que contar la historia de Daniel Cerpa. ¿Quien? Pues mira Daniel Cerpa es el Daniel que vive en mi cabeza, que ha crecido conmigo y que esta ahí en un rincón de mi cerebro, pensando como un chico, ayudándome a entender a los chicos, haciéndome cumplidos cuando me asomo al espejo, es mi "yo" inverso.
Cada vez que hablo de Daniel Cerpa a alguien, todo el mundo piensa que es mi "lado bollo", pero yo no lo tengo tan claro, digamos que Daniel Cerpa esta ahí en mi mente, pero no soy yo. De estas veces en las que me miro al espejo y mi mente comienza a maquinar mil y un insultos hacía mi persona, ahí esta él, el chico que vive en mi mente, el chico que se enreda entre mis neuronas y me susurra: "Que dices, no estas mal, eres tú." Entonces dejo de mirar al espejo y me voy feliz de la habitación. Sin embargo no todo es tan genial, a días en los que yo me levanto feliz me miro al espejo y pienso, oye que mona estoy hoy, entonces ahí esta él, enredándose entre mis neuronas y susurrándome: "Eso de ahí es un punto negro ¡QUITATELO!"
¿Pensáis que estoy loca? En realidad puede que si lo este, quizás tengo doble personalidad, quizás si yo me hubiera llamado Daniel, este tendría una Lucia paseándose entre sus vainas de mielina, correteando por su sistema nervioso y saltando de alvéolo en alvéolo. Aunque conociendo al Daniel que tengo en el rincón de mis pensamientos, no le habría bautizado como Lucia, le habría puesto "Danielle", al igual que si yo hubiera nacido chico no me habría llamado Daniel, sino Jesús.

Imagen de Dream, galaxy, and night¿Creéis que estoy loca por tener a una persona con una personalidad super diferente a la mía en el cerebro? Yo creo que no lo estoy. Desde que tengo uso de razón y desde que tengo poder de escribir y crear cosas con la mente se me han ocurrido millones y millones de historias y todas y cada una de ellas tenían un protagonista o un personaje secundario llamado Daniel y a día de hoy sigue siendo así. Me he es imposible escribir algo de provecho y que ese personaje no se llame así o sea como él. Siento orgullo por ese personaje que vive en mi cabeza, que no sé porque razón quise bautizarlo con ese nombre, que no sé porque esta ahí, pero que me ayuda a analizar los problemas de mi vida y que cuando no los tengo o creo no tenerlo, él los busca hasta debajo de las piedras.  Daniel, el causante de que mi mente nunca descanse, el que me recuerda que tengo que estudiar y el que ahora mismo esta leyendo este post y esta pensando: ¿En serios estas hablando de mi en vez de estudiar Platón?

Esta persona que mi mente a creado es ¿Mi amor propio? ¿Mi responsabilidad? ¿Mi amigo imaginario? Oh Dios mio amigo imaginario que absurdo suena. El caso es que esta ahí, como un segundo yo encerrado en mi cabeza, tan encerrado en mi cabeza como Mel lo estuvo cuando Wanda invadió su cuerpo. Yo no fui consciente de que había encerrada en mi cabeza una personalidad paralela a la mía, una personalidad distinta, pero con aficiones similares hasta que recibí esa carta en mi buzón. Y esto puede sonar un poco más ficticio, pero en mi buzón había una carta de una tal Lucia, para un tal Daniel.


Querido Daniel:
Hola, esto puede sonarte raro, pero hace tiempo que somos amigos. Hace tiempo que miras mis defectos a la cara y hace mucho tiempo ya que los aceptaste, al igual yo miré a tus ojos invisibles y acepte los tuyos. Porque si mi querido engreído los tienes. No solos los tienes sino que además a veces tu presencia me desquicia, te crees omnipotente cuando en realidad soy yo persona que se ha molestado en crearte. Me miras siempre por encima del hombro como si fueras mucho más superior a mí, pero luego no paras de susurrarme al oído lo orgulloso que estas de mi porque tu arrogante comportamiento no me afecta lo más mínimo. Me dices que estoy perfecta de peso cuando me miró y me veo gorda, pero me recuerdas que debería ponerme a dieta, cuando pienso que quizá no lo estoy tanto. No puedo sacarte de mi cabeza, aunque se que en muchas ocasiones te vas de ella y tardas muchos días en volver a dirigirme la palabra. Sé que estas ahí cuando todo mi mundo se derrumba aunque claro, no tienes más remedio porque estas en mi cabeza. Y que cuando estoy en la cama llorando por cualquier chorrada típico de una niña de 14 años, solo deseo que salgas automáticamente de mi cerebro y me abraces. En ocasiones pienso que se trata del chico perfecto, de la persona con la que querría vivir el resto mis días, pero luego esta que no eres real, por mucho que te esfuerces en pensar por ti mismo y otras veces pienso que directamente me estoy volviendo loca, porque me estoy enamorando de un personaje que mi mente a creado solo porque es genial tener buenos compañeros de aventuras. Es muy complicado decirte todo esto, porque mientra yo lo escribo tú lo lees, porque estas ahí en mi cerebro. Eres mi amigo, pero también mi enemigo, eres ambas cosas a la vez y me haces perder la cabeza. Haces que mi mente viaje a nuevas historias y aventuras, pero a la vez me mantienes con los pies en la tierra. Hace mucho tiempo que nos conocemos, pero no sé quien eres, ni que coño haces en mi cabeza. 
                                             Att: Lucia.Alvarez.Cerpa

Ahora tengo que ser sincera, esa carta no estaba en mi buzón, esa carta estaba en un cajón de mi habitación, otra cosa, esa carta no estaba dedicada a Daniel, hace relativamente poco que le bauticé así, la carta no la recuerdo haber escrito, pero ahí estaba en mi cajón doblada y doblada en un trozo pequeño de papel, la carta esta partida por la mitad y hace dos semanas, que haciendo limpieza en mi cajón secreto lo encontré entre mis mayores secretos. Hace tiempo que mi amiga Chari y yo bautizamos mi "doble identidad" como Daniel, por eso en la semana de San Valentín, había decidido espontáneamente hoy, en copiar esa carta que he encontrado en mi escondido cajón naranja, eso sí, la he arreglado un poco, añadiendo un "Querido Daniel" y algunas faltas de ortografía, como algunas frases que no tenían mucho sentido, las he adaptado para que sí la entienda, porque nadie entiende más a la Lucia del pasado, que la Lucía del presente. Y ahora recuerdo, que con quién de verdad debemos celebrar San Valentín, son con las palabras. Siento haberos mentido, y haber dicho que esa carta estaba en ese asqueroso buzón marrón que decora mi feo portal, pero siempre queda mucho más bonito recibir una carta de ti para ti en un buzón y no encontrarla por casualidad porque ya la habías olvidado.  Ahora, la vuelvo a doblar y la vuelvo a esconder en ese cajón naranja que conservo desde la niñez, para que cuando sea mayor vuelva a sorprenderme y Daniel y yo sonriamos al unísonos siendo viejos.

Y ahora me despido con una...
¡DOBLE RACIÓN DE PURPURINA!


10 comentarios:

  1. Hola, Luuu. Yo creo en las hadas.

    Y en Daniel.

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  2. Hola, Luuu. Yo creo en las hadas.

    Y en Daniel.

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    1. Creo, si creo, Daniel es mi firma en mis novelas y lo sabes. x'D

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  3. sabes he leído esta entrada con mi hermana y dice que Daniel es por mi, cuando yo me llamo Daniel muy españolamente. x'D Y sé que tu versión tio se llama Daniel britanicamente, es decir Daniel. Solo yo te entiendo Lu. x'D Daniel no Daniél, como Grigori. Era solo eso, mi hermana mal piensa de nuestra amistad civernetica, tanto como tus viejas amigas.

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  4. Me gusta Daniel, y me gusta como te hace compañía y te ayuda a quererte. Yo también quiero ponerle nombre a mi amor propio (?)
    Me ha llegado, me parece un post muy original y con mucho significado.

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    1. Ponle nombre a tu amor propio y conviértete en el amor de tu vida.

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